PABLO BACA

En los poemas de Pablo Baca, la reflexión de la vida, de la propia vida, del tiempo, en un lugar de montañas y rumores de ríos, que no es otro que su patria chica, lo señalan existencialmente. Su yo lírico se expresa con tono dialógico, impregnado de nostalgia, queriéndose develar, siempre. Y nos dice:
Una ventana a la montaña
ahora que los atardeceres son largos
y paró la primavera.
Este momento es alegría;
la muerte, te digo, no existe.
Lo verdadero está lejos.
Atardece, es cierto,
otros atardeceres pasaron y hablan todavía.
Es que el tiempo se reúne
construye
crece.
Lo sucedido edifica
formas del óxido y del humo.
La cubre ahora una oscuridad.
El placer le cierra los párpados.
No son para mirar,
son los ojos del milagro.
Pero intenta, quiere ver.
**
De golpe oscurece. Comienzan los truenos. Se sacuden los árboles y un estruendo mayor que el de la tormenta se mete en la casa.
El agua golpea las ventanas con tanta fuerza que Tara se detiene asustada y mira la sombra. Nunca dura demasiado. El silencio recupera un lugar entre su cuerpo y el techo; el agua se aleja por los ríos de la selva.
No piensa irse. Sus únicos recuerdos son el trueno y el viento que agita la selva. El agua que ahora corre mientras ella se demora a las puertas de la noche.

