Poemas de otoño, segunda parte
En esta ocasión compartimos poemas de Marisol Rosario Alcaraz y Ezequiel Villarroel.
Marisol Rosario Alcaraz

Marisol pertenece a una juventud jujeña, de San Pedro, comprometida con la vida, con el arte, con el trabajo, como lo demuestran sus haceres cotidianos. No la conocemos personalmente pero sí, a través de la palabra, esa que se lanza como un misil y llega a la mente y al corazón con un tono dialógico y confidente. La Feria del libro será el lugar ideal de encuentro con la poeta.
me sale una aureola azul cada vez que te proyecto en mis ojos. las diapositivas se van refractando entre la información de mi cuerpo. sonás al ayer de donde vengo y al que debo volver. sos como la película de tono nostálgico que pongo cada vez que no resisto la rutina, la caída de las hojas, la mala intención, la continua lluvia.
* *
el líquido que me moja
se hace cristal en la ropa
y en los dedos.
una lámina transparente,
pegajosa,
que deja entrar
tus ideas y las hace
gritos
ardor,
nos adhiere, lava
e inmuniza.
* *
EZEQUIEL VILLARROEL

Ezequiel Villarroel, joven plástico, conductor de un programa radial, esencialmente poeta que trabaja por las letras y la cultura, nos sorprende con su mirada poética y comprometida al mismo tiempo por la tierra, por el medio ambiente, por la gente y sus sentimientos. Nos dirá su poesía en la Feria del libro de Jujuy.
HÁBITAT
Un pájaro, que ya no existe se posaba todo el día
en la cabeza de un poeta.
Usaba su pelo como nido.
Adentro del poeta se encontraba un bosque
se encontraban leñadores que
también eran poetas.
Talaban los árboles para escribir rabiosamente
deforestando el mundo, gastando papeles, todo el tiempo.
Una vez también vi un barco en los ojos del poeta
mejor dicho, vi un río adentro del poeta
con sus pescadores que miraban la luna
o el reflejo de la luna.
Ninguno tenía familia
y trabajaban por su dignidad más que para ganarse la vida
como el escritor que se obsesiona todo el tiempo, escribiendo
construyendo barcos que algún día zarparán de su cansado puerto
hacia otro lugar, otros presentes
donde los árboles no sean sacrificados, nunca.
donde la poesía no sea la única salida al mar.
* *
TEMPORAL
Un día mi compañera recordó el pasado
en la hora en que la soledad pega más fuerte.
Como un pronóstico impredecible
pude ver en sus ojos la calma, el diluvio, la tempestad
la vorágine que hundía un barco.
Su pasado era enorme
ella misma era en ese instante un pasado
y era un barco
una bestia de mar furiosa
cantándole a los de su misma especie
sin ser correspondida.
Después, se transformaba en ella misma
y lloraba en un desierto de mi hombro
hasta humedecerlo por completo
y mis animales ya no tenían sed.

