EDUARDO GALEANO
Eduardo Galeano, escritor, periodista prolífico uruguayo. Nombre completo, Eduardo Hugues Galeano. (1940 – 2015) Su obra, comprometida con la realidad latinoamericana, indaga en las raíces y en los mecanismos sociales y políticos de Hispanoamérica. Cronista de su tiempo, certero y valiente, retrata con agudeza la sociedad contemporánea como lo muestra el siguiene texto, EL RÍO Y LOS PECES.
EL RÍO Y LOS PECES
fragmento
Un viejo proverbio dice que enseñar a pescar es mejor que dar pescado.
El obispo Pedro Casaldáliga, que vive en la región amazónica, dice que sí, que eso está muy bien, muy buena idea, pero ¿qué pasa si alguien compra el río, que era de todos, y nos prohíbe pescar? ¿O si el río se envenena, y envenena a sus peces, por los desperdicios tóxicos que le echan? O sea: ¿qué pasa si pasa lo que está pasando?
De Espejos, 2004.
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EDUARDO HEILBRON

Eduardo Heilbrón, joven poeta aborda una poesía comprometida con la realidad. Ella le sirve para decir, decirse, mirar, mirarse, dolerse de la realidad de un río que ama y sufre, como las personas.
“…Soy solo un soñador,
un joven sin demasiado futuro,
con mi corazón de motor y estos
versos que son insuficientes
ante el devenir duro…”
RÍO (SIN POEMAS) ES CHICO
Me dijeron por ahí
que deje de preocuparme
por el rugir de las palas mecánicas,
que ignore la tristeza de las garzas
al ver solo tierra donde antes era su hogar.
No puedo,
me conmueve, me despierto por la noche,
por la mañana no puedo levantarme,
me es muy angustiante la desesperación del llanto de los teros
que ven como se destruye su habitat,
y ya no hay hogar para las flores,
y que las lavanderas son solo un recuerdo.
Que finalmente hayamos desaparecido a los peces,
víctimas de la basura y la desidia,
la falta de educación y de empatía, de los gobernantes,
esos nefastos personajes que antes poseían el río.
El río no es de ellos.
Y ahora gastan dinero, hacen inversiones inmobiliarias
cubren con cemento, espantan pájaros,
matan el silencio.
Pero....
el río tampoco es de ellos.
Soy solo un soñador,
un joven sin demasiado futuro,
con mi corazón de motor y estos
versos que son insuficientes
ante el devenir duro.
Que en el verano lloverá,
y el agua arrasará todo,
soy solo un animal prodigioso
que se sabe insignificante
ante la inmensidad, la fuerza
y la puntualidad de las estaciones,
la tozudez de la vida,
la pujanza de todo loco.
Sí, en comparación, no soy nada,
pero...
ustedes tampoco.

