Poemas dedicados a la patria, cuarta parte
En esta oportunidad compartimos las letras de Edna Pozzi y Arturo Capdevila.
EDNA POZZI

“… Este es el país que me enseñó la desolación/ pero también la libertad de las palabras/ me mostró las calandrias y las torturas/ la ciénaga y el cielo alto y tenaz del Paraná…”
EDNA POZZI, sabe hablar de la patria con un bello lenguaje. No claudica con su deseo de patria grande. Reconoce también las miserias que encuentra en ella. Pero su anhelo de libertad triunfa.
(fragmentos de un poema bellísimo sobre La patria)
[...] Este es el país que me enseñó la desolación/ pero también la libertad de las palabras/ me mostró las calandrias y las torturas/ la ciénaga y el cielo alto y tenaz del Paraná//. Esta ha sido mi casa y no tengo otra.// La casa de los libros amados/ sospechosos de herejías y desviaciones ideológicas/ con esa rotunda claridad/ de los versos quebrados/ y de los traslúcidos infantes/ de pies morados/ que se acordaban de mayo/ mirando subir la que no ha sido atada jamás/ al carro triunfal de ningún vencedor de la tierra.// Este es el país que me cubrió de oprobio y de vergüenza/ y al que negué tres veces/ con un feroz cansancio/ pero también el país donde aprendí que hay una libertad última/ con palabras voladas en palomas/ metálicas/ palabras que servían para nombrar cosas anchas y espléndidas/ palabras que resistían como clavos/ duros e insomnes.[...]
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ARTURO CAPDEVILA

Arturo Capdevila, poetiza un tema de la historia, el 9 de julio, e imagina el desarrollo de ese hecho como poeta e historiador en forma de romance octosilábico.
“…¡La Patria jurada está
por la espada y por el fuego,
por la vida y por la muerte!...”
ROMANCE DEL 9 DE JULIO
Sube al estrado Laprida;
se quedan todos atento,
y como un viento de gloria
pasa hecho frío y silencio.
Ya les interroga aquél
si libres o no seremos.
Todos a la vez se yerguen;
al punto de pie se han puesto,
para clamar por Dios vivo,
cada uno el brazo extendiendo,
que ser libres, eso quieren,
la vida misma por precio.
Uno a uno así lo juran,
y todos también rugiendo.
Del pueblo que invade el patio
se oye clamoroso el eco.
¡La Patria jurada está
por la espada y por el fuego,
por la vida y por la muerte!
¡Señor Dios de los ejércitos!
Acabados son los reyes
¡Manda soberano, Pueblo!*

