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Poemas sobre caminos, tercera parte

El tema Caminos, como el río, tiene un significado filosófico vinculado con la experiencia de cada poeta. Travesía, río, caminos, nos guían a la existencia del hombre, que mientras tenga un proyecto de vida, va dejando a su paso obras, poemas vinculados a la naturaleza, a su entorno, a su gente, a su vivir.

Recordamos a ALEJANDRA PIZARNIK, poeta argentina de la década de sesenta que expresó su desgarramiento interior en su poemario CAMINOS DEL ESPEJO.

Y presentamos a SARA MARÍA ARGÜELLO que camina asombrada por la belleza de Jujuy.

 

Bienvenidos, poetas, por esta travesía.

 

 

ALEJANDRA PIZARNIK

Un largo camino su crecimiento, un crecimiento que le duele.

 

Una de las más grandes poetisas líricas y surrealistas del país, Alejandra Pizarnik, nació un 25 de septiembre de 1972, a los 36 años se quitó la vida.

Realizó su obra en la década del sesenta. Su poesía lírica roza el surrealismo. Fue una de las poetas que marcó a las posteriores generaciones poéticas de este país.

Su poemario simbolista se encargó de poner en escena lo desgarrador del silencio creativo. Un largo camino su crecimiento, un crecimiento que le duele. No desea dejar de ser  niña, le duele la soledad, y vuelve constantemente, a la propia búsqueda del cuerpo, por eso el espejo.

Habla del dolor y la impotencia, de la falta de fe de su propia imaginación creadora.

 

CAMINOS DEL ESPEJO III

 

Como una niña de tiza rosada en un muro muy

viejo súbitamente borrada por la lluvia.

 

 

CAMINOS DEL ESPEJO V

 

Todos los gestos de mi cuerpo y de mi voz para

hacer de mí la ofrenda, el ramo que abandona el

viento en el umbral.

 

 

CAMINOS DEL ESPEJO XII

 

Pero el silencio es cierto. Por eso escribo. Estoy

sola y escribo. No, no estoy sola. Hay alguien aquí

que tiembla.

 

 

CAMINOS DEL ESPEJO XIX

 

Deslumbramiento del día, pájaros amarillos en la

mañana. Una mano desata tinieblas, una mano

arrastra la cabellera de una ahogada que no cesa de

pasar por el espejo. Volver a la memoria del cuerpo,

he de volver a mis huesos en duelo, he de comprender

lo que dice mi voz.

 

 

CAMINOS DEL ESPEJO XV

 

Delicia de perderse en la imagen presentida. Yo

me levanté de mi cadáver, yo fui en busca de quien

soy. Peregrina de mí, he ido hacia la que duerme en

un país al viento.

 

 

CAMINOS DEL ESPEJO XVII

 

Algo caía en el silencio. Mi última palabra fue yo

pero me refería al alba luminosa.

 

De “Extracción de la piedra de locura”, 1968.

Su primer libro fue “La Tierra Más Ajena” (1955), editado en Botella Al Mar. Más tarde publicó “La Última Inocencia” (1956), volumen dedicado a su psicoanalista Oscar Ostrov, “Las Aventuras Perdidas” (1958), “Árbol De Diana” (1962), “Los Trabajos y Las Noches” (1965), “Extracción De La Piedra De La Locura” (1968) o “El Infierno Musical” (1971). También escribió en prosa “La Condesa Sangrienta” (1971).

 

* * *

 

SARA MARÍA ARGÜELLO

 

Sara María Argüello camina por Jujuy, y se asombra de sus valles, de sus cerros, de sus ríos. La lluvia la llena de nostalgia por un tiempo pasado. Pero el caminar la obliga a ser poeta emocionada.

 

 

JUJUY

¡Qué bella es tu tierra, mi Jujuy de ensueño!

Recorrer tus valles y tus lagunas,

ver caer el sol en la inmensidad de tus cerros,

oír el canto melodiosos de tus pájaros

por Lozano o Las Termas de Reyes.

Llorar de emoción en la “Plaza del sol”,

cuando en la estación, el tiempo parece

transportar la melancolía en mis ojos,

junto a la voz cantarinas del Río Yala.

¡Si pudieras acunarme en versos

y cubrirme con coplas de amor

para despertar en la quebrada.

 

¨

LLUVIA
Llueve y llueve sobre Jujuy,
contemplo extasiada por la ventana 
como el viento mece los árboles 
y de pronto, mi alma vaga
por lugares recónditos y lejanos
del Jardín de la República.
Percibo el olor a tierra mojada,
de calles de ripio y tierra,
miro a mis hermanos hacer barquitos
y dejarlos ir por el cordón, río abajo,
siento  las goteras en el techo de cinc,
y un aire a nostalgia invade mi ser.
Quiero pensar que nada cambió,
sin embargo, todo cambio de manera inefable.
Piso mis recuerdos y dudo de ellos,
pienso que no son reales y que me falla la memoria,
camino sola, por las callecitas de mi pueblo,
y ahora, una llovizna me acompaña,
me envuelve y me desenvuelve,
en un llanto silencioso y triste,
que me entrega nuevamente a la realidad.

 

Sara María Argüello, tucumana. Estudió y vive en San Salvador de Jujuy. Miembro de SADE-JUJUY y del “Grupo Internacional de poetas Nómades”. 1º premio con el poemario “Palabras de Otoño”, en el concurso literario “Alma del Campo”, de la ciudad de México. Ganó el galardón “Arco de Córdoba” por su labor cultural. Miembro académico de la Academia Norteamericana de Literatura Moderna. Participa en diferentes antologías

 

 

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