El tema Caminos, como el río, tiene un significado filosófico vinculado con la experiencia de cada poeta. Travesía, río, caminos, nos guían a la existencia del hombre, que mientras tenga un proyecto de vida, va dejando a su paso obras, poemas vinculados a la naturaleza, a su entorno, a su gente, a su vivir.
En este caso recordamos a Atahualpa Yupanqui, hombre de caminos que supo defender la identidad argentina con sus canciones y poemas. A Elizabeth Soto, joven poeta que recorre caminos con su obra cultural.
Bienvenidos, poetas, por esta travesía.
ATAHUALPA YUPANQUI, HOMBRE DE CAMINOS

Cantor, guitarrista, poeta, compositor, recopilador argentino. Nació en Pergamino, Bs. As el 31 de enero de 1908. Supo andar caminos en busca de su soledad o protesta, de su canto o relato, de su poesía y música, de su identidad, su equilibrio. Practicó diversos oficios, observó paisajes y hombres, compartió la misma vida, impregnándose de su música, y recreándola, según el marco geográfico por donde caminara: milonga, chacarera, zamba, danzas de ritmo vivo y alegre, vidala, intimista; baguala, grito o protesta de los kollas del altiplano, del arriero criollo, del peón mestizo.
Heredó la pasión de los viajes de su padre ferroviario y anduvo todos los caminos, primero fueron los del Norte y la Argentina entera, luego la América limpiamente mestiza y, más tarde, Europa, Japón, el mundo. En París, muere el 23 de mayo de 1992.
Recordamos que Atahualpa Yupanqui pasó por nuestro Jujuy. Lugares como Chijra, la Almona, Juan Galán, Tiraxi, Coyruro, Cerro Moreno, lo vieron pasar. Recorrió las sendas del Alfarcito, Cerro Picardo. Anduvo por la Puna, Casabindo, Santa Catalina, Cochinoca, Susques, Corimayo, Santa Victoria, entre otros. Su mirada ávida del hombre y su entorno se trasformó en testimonio en canciones y bagualas.
Presentamos este poema “Camino del indio” en donde Atahualpa expresa la difícil vida del indio, del colla. Un profundo sentimiento de ternura hecho canción.
CAMINO DEL INDIO
Caminito del indio,
sendero coya
sembrado de piedras.
Caminito del indio
que junta el valle
con las estrellas.
Caminito que anduvo
de sur a norte
mi raza vieja
antes que en la montaña
la Pachamama
se ensombreciera.
Cantando en el cerro
llorando en el río,
se agranda en la noche
la pena del indio.
El sol y la luna
y este canto mío
besaron sus piedras,
camino del indio.
En la noche serrana
llora la quena
su honda nostalgia.
Y el camino sabe
cuál es la coya
que el indio llama.
Se levanta en la noche
la voz doliente
de la baguala.
Y el camino lamenta
ser el culpable
de la distancia.
**
ELIZABETH SOTO

ELIZABETH SOTO joven poeta, narradora jujeña. Comunicadora social, editora. Hace tiempo que ha emprendido un camino por las letras como lo demuestra su propia obra y la Dirección de la revista cultural Cronopio, donde se difunden creadores de la Argentina. Ha publicado, además LA CHICA DE LOS MIÉRCOLES, con el sello de Editorial Cronopio.

Respirando su intimidad, la travesía la conduce al encuentro, en este caso del amor.
"¿dónde estarás amor?
¿Quién agiganta el sol?
las trémulas canciones me hablaron de vos,
y yo sin fe…”
**
Otro lugar nuevo y sigo sumando kilómetros en el bolso
llenos de vos,
sigo esperando el colectivo que me lleve a otro lugar,
sin boleto, sin dinero,
solamente basta que vos quieras estar conmigo
**
Respirándome sobre las pestañas él sueña conmigo,
sufre mi futuro,
respira mi aliento,
descifra mi soledad.
Nos abrazamos otra vez para no escuchar los ruidos
detrás de la puerta.

