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Mujeres de la historia en las voces de Eduardo Galeano y Susana Aguiar

 

EDUARDO GALEANO

En su último libro Mujeres que apareció apenas dos semanas después de su muerte ocurrida el 13 de abril de 2015, Galeano recorre como en un caleidoscopio de paradojas y contradicciones las luchas, los sacrificios, las condenas y los logros de mujeres en diversos lugares del mundo a lo largo de casi 2500 años de historia.

Mujeres maltratadas, humilladas, cercenadas, vendidas, mutiladas, ahorcadas, quemadas… Mujeres a quienes les estaban vedados los derechos civiles, los cargos públicos, la elección del compañero, pero también el canto, la música, el arte y el goce… Mujeres de todos los tiempos que contra viento y marea desafiaron el orden establecido y se animaron a soñar otro presente. Enfermeras, artistas, escritoras, periodistas, poetas, científicas, políticas, espías, deportistas, bailarinas, cantantes y actrices, putas y religiosas, santas y pecadoras, mujeres reales y mitológicas, libres y esclavas, desaparecidas y aparecidas… Ellas desfilan por las páginas de esta antología de textos publicados entre 1973 y 2012 a través de relatos que van reconstruyendo el andar zigzagueante de un mundo fracturado.

En esta ocasión dice de Juana Azurduy:

 

 

1816, TARABUCO: JUANA AZURDUY

 

Un día como hoy, 8 de marzo, pero del año 1780 nacía Juana Azurduy así la recuerda Eduardo Galeano en su libro Mujeres:

“Instruida en catecismos, nacida para monja de convento en Chuquisaca, es teniente coronel de los ejércitos guerrilleros de la independencia. De sus cuatro hijos sólo vive el que fue parido en plena batalla, entre truenos de caballos y cañones; y la cabeza del marido está clavada en lo alto de una pica española.

Juana cabalga en las montañas, al frente de los hombres. Su chal celeste flamea a los vientos. Un puño estruja las riendas y el otro parte cuellos con la espada.

Todo lo que come se convierte en valentía. Los indios no la llaman Juana. La llaman “Pachamama, la llaman Tierra”.

De “Mujeres”.

 

Eduardo Galeano, escritor, periodista uruguayo. (Eduardo Hugues Galeano; Montevideo, 1940 – 2015. Escritor y periodista uruguayo cuya obra, comprometida con la realidad latinoamericana, indaga en las raíces y en los mecanismos sociales y políticos de Hispanoamérica. Cronista de su tiempo, certero y valiente, retrata con agudeza la sociedad contemporánea.

 

* *

 

SUSANA AGUIAR

 

Susana Aguiar presentó este libro Revolucionarias Emancipadoras Patriotas, Mujeres del Bicentenario del Éxodo jujeño en 2012 en homenaje a la gesta del Éxodo jujeño. Para su redacción, la autora realizó la investigación histórica correspondiente, como lo demuestran sus textos inspirados en situaciones y hechos vividos por ellas. Desfilan de esa manera María Mexía, Bernardina Mexía Mirabal, Micaela Bastidas, Bartolina Sisa, María de los Remedios del Valle, (La parda María), Juana Azurduy, Juana Manuela Gorriti, Juanita Moro, Magdalena Dámasa Güemes (Macacha), entre otras.

 

Micaela Bastidas fue la esposa de Tupac Amaru ll,  quien colaboró con la rebelión en Tinta, precursora de la independencia.

 

MICAELA BASTIDAS

 

EL FINAL

En 1781 fueron apresados Micaela, su hijo mayor Hipólito y Tupac Amaru, quienes fueron torturados hasta morir por haber sido los causantes de la empresa emancipadora que aprovisionaba a las hues­tes rebeldes.

El bando retumbaba en los oídos de Micaela, que sería ajusticiada al día siguiente. Tuvo la oportunidad de estar unos minutos con su esposo antes de ser ejecutados, ambos engrillados de pies y manos. Tupac Amaru, debido al encierro y a las golpizas, había quedada ciego. El día de la ejecución llegaron a la plaza de Cuzco, entornados por la milicia, al pie de la horca situada en medio de la plaza. Micaela sabía que era el final, pero nunca imaginó tanto dolor, tanta tortura ni tanta alevosía. Desgarrada de desesperación, tuvo que presenciar la muerte de su hijo Hipólito, a quien le cortaron la lengua antes de arrojarlo de la escalera de la horca. Luego siguió Micaela, ante la presencia de su marido. Al final, Tupac Amaru II, el gran rebelde a quien, primero le cortaron la lengua y después ataron sus brazos y piernas a cuatro caballos para descuartizarlo. No lográndolo, Areche mandó a cortarle la cabeza.

El firmamento se tiñó de oscuro, corrió un fuerte viento y se desató una terrible tormenta.

Parecía que el cielo había sentido la muerte del inca. Micaela Bastida pasaba a ser para los americanos héroe y mártir del amor por la libertad. Con esta violencia y hechos aberrantes, el Virreinato del Perú cerraba un capítulo más de la conquista.

 

Susana Aguiar

De Revolucionarias Emancipadoras Patriotas.

 

Susana Aguiar, escritora jujeña. Publica en periódicos, revistas y antologías. Entregada a la producción literaria y cultural de Jujuy. Actualmente Presidenta de S.A.D.E.

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