La increíble historia de David y Goliat en un clásico del Norte

Como en la leyenda bíblica, el pequeño David debió enfrentar al poderoso soldado Goliat. Solo se valió de su humilde arma, para vencer al ciclópeo personaje mitológico.

Aquel David del fútbol del interior, se llamaba Celso Benjamín Fernández, un número cinco que jugaba en el Club General Lavalle y que Gimnasia de Jujuy no tardó en reclutar.

Su fama se hizo fabulosa para aquellos que lo vieron jugar en los partidos jugados en el Estadio La Tablada, la catedral del fútbol jujeño. Su altura era casi insignificante, su aspecto humilde como cualquier "changuito" norteño. Pero poseía un fiereza, un manejo de pelota respetable , el coraje y la audacia necesarias para hacerle frente a quién fuera.

No en vano su prestigio creció cuándo anuló a verdaderos monstruos del fútbol nacional, como Pastoriza, quién hasta lo agredió por no dejarlo de hostigar. También ocurrió con el genial Daniel Willington del Velez campeón del 69, que no pudo ocultar su fastidio.

De hecho "trampolín" Fernández, un día marcó a Diego Armando Maradona en cancha de Gimnasia y hasta tuvo un encontronazo en dónde hubo discusiones y la media desgarrada de "trampolín", quién le dió a Diego para que tenga y guarde.

Pero el capítulo central de la historia - en vísperas de Gimnasia de Jujuy ante Atlético Tucumán-, tiene que ver en los duelos que supo mantener con uno de los ídolos indiscutibles del "decano": Julio Ricardo Villa.

Paradójicamente, el Goliat con el que el pequeño David debería batirse, lo llamaban los hinchas tucumanos, "El Dios" Villa. Lo apodaron así por su estampa atlética, de barba y pelo largo, y por las grandes virtudes que más tarde lo llevarían a jugar en Racing, la seleción Argentina 78 y el Tottenham Hospurt de Inglaterrra.

En los años 74, 75 y 76, "El Dios Villa" jugó para Atlético Tucumán y fue en esas oportunidades que David y Goliat se enfrentaron, con victorias casi siempre del jugador jujeño a pesar de las asimetrías físicas entre ambos.

"Trampolín" Fernández aplicaba la fórmula que le diera resultados para contrarrestar a tantas figuras del fútbol argentino. A Villa, Celso Benjamín Fernández se le pegaba sin darle lugar al tranco, iba con vehemencia y arrojo a disputar cada pelota. Ante las diferencias de altura, sus compañeros solían contar que si tenía que cabecearle en el
pecho, lo hacía sin ningún temor.

El mismo personaje de esta historia, confesó un día haberle cabeceado la nuca dejándolo fuera de combate. Pese a todo "El Dios Villa" nunca se quejó y hasta elogiaba las condiciones de "trampolín" Fernández, diciéndole muchas veces, que como jugador, merecía estar en un Club grande de la Argentina.

Así fue la historia de los enfrentamientos entre David y Goliat extraída de la mitología del fútbol, cuándo Gimnasia de Jujuy y Atlético Tucumán protagonizaban aquellas inolvidables batallas.

Como en el relato bíblico, en aquellos duelos, David también venció a Goliat....

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