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Kevin Ballesty: "Terminan trasladando el costo de una gestión al bolsillo del ciudadano"

El diputado provincial Kevin Ballesty cuestionó con dureza los discursos de apertura de sesiones y trazó un panorama crítico sobre la situación política, económica y social de Jujuy. Apuntó contra el gobernador Carlos Sadir y el intendente Raúl Jorge, a quienes acusó de sostener una democracia autogestionada basada en promesas y anuncios que no se traducen en hechos concretos.

Según Ballesty, los discursos oficiales describen una provincia que “no coincide con la realidad”. “Pareciera que estábamos en Ámsterdam o en Zúrich por cómo se planteó la situación de Jujuy. Se habló de una bonanza que honestamente nadie ve”, sostuvo.

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El legislador dividió las exposiciones en dos partes: una primera dedicada a enumerar logros y una segunda centrada en proyecciones futuras. “Son las mismas metas que se vienen repitiendo en los últimos años. Se anuncian puentes, planes de seguridad al 2035, objetivos al 2050. Pero el plan tiene que ser hoy, mañana. La gente quiere saber cómo se va a resolver lo que está pasando ahora”, afirmó.

En materia de seguridad, cuestionó que la respuesta oficial se limite a la compra de móviles y equipamiento. “Yo no quiero que me reciten números. Quiero que me expliquen cuál es el proceso para alcanzar los resultados que prometen. Porque los datos que muestran no se reflejan en la calle”, remarcó.

Ballesty también puso el foco en el tamaño del Estado provincial y en la creación de cargos políticos. “Dicen que achican el Estado, pero no explican cómo. ¿Qué ministerios cerraron? ¿Qué secretarías eliminaron? Hay cargos que se superponen y no mejoran el funcionamiento de la administración. Eso no es eficiencia”, señaló.

Embed - SOBREMESA 02-03-26Dr. Kevin Ballesty, Diputado Provincial (LLA)

Uno de los puntos centrales de su crítica fue el manejo de la deuda pública y de las empresas estatales. “Son especialistas en comunicar lo que les conviene y omitir lo que no. No se explicó cómo se está pagando la deuda, cuánto se destina a capital e intereses ni cómo se materializó ese endeudamiento en obras concretas. Las empresas del Estado fueron grandes ausentes en el discurso”, cuestionó.

En esa línea, mencionó antecedentes como Cauchari, Cannava, GIRSU y el Tren Solar, y advirtió: “Seguimos pagando las consecuencias de decisiones que nunca fueron explicadas con claridad”.

Respecto de la política salarial, especialmente en educación, fue categórico: “La base de cualquier política educativa es el salario docente. Si no hablás de salario, no hay compromiso real con la educación”. Además, expresó dudas sobre el superávit provincial. “Es cuestionable. Entiendo que lo sostienen con crédito. Te muestran un Excel y te dicen que está todo perfecto, pero no explican cómo llegan a esos números”.

Para el diputado, el problema es estructural y atraviesa a todo el empleo público. “El docente, el policía, el médico: todos están con salarios bajos. Y mientras tanto, no se explica a dónde van los recursos financieros que genera la provincia”, afirmó.

Ballesty fue especialmente duro al describir lo que denominó una “democracia de autogestión forzada”, en la que los vecinos deben resolver por su cuenta problemas que corresponden al Estado. "Terminan trasladando el costo de una gestión al bolsillo del ciudadano".

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También cuestionó la asimetría en la relación entre contribuyentes y Estado. “Si el vecino no paga, lo persiguen con embargo. Pero si el Estado no cumple, no hay castigo ni resarcimiento. Eso rompe el principio de equidad tributaria y convierte al impuesto en una confiscación lisa y llana cuando no hay contraprestación”.

En el plano municipal, celebró la derogación de la tasa vial, aunque criticó su implementación original. “Si fue una decisión política derogarla, también lo fue imponerla. Si era inconstitucional, no debió aplicarse nunca. No compensa decir que con eso se pavimentaron tantas cuadras”.

Finalmente, el diputado planteó la necesidad de alternancia. “Cuando uno está tantos años en el poder se agota. La democracia es alternancia. Si el ciudadano descubre que puede gestionar su barrio mejor que el intendente, la pregunta ya no es cuánto debe pagar, sino para qué necesita un Estado que solo sabe pasar la factura y nunca da la cara”, concluyó.

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