En la ocasión los vecinos agradecieron el regreso del gazebo policial que se había instalado en la plaza tras el crimen y que en los últimos días había sido retirado. Requirieron a las autoridades del Ministerio de Seguridad que no se lo lleven porque aseguran que no pueden vivir en paz por la delincuencia y la venta de droga.
Analía Sempertegui, madre del joven fallecido, expresó, "Estamos pidiendo que nos acompañen todos los vecinos. Debemos acompañarnos porque tiene que haber justicia, porque lo que le ha pasado a mi hijo no le tiene que pasar a nadie más". "Nadie sabe el dolor que llevo en el pecho, no hay día en que no piense en mi hijo y le pido al fiscal que se ponga una mano en el corazón, que me ayude".
"El 21 de febrero asesinaron a mi hijo los transas de esta casa. No fue una riña, fue un asesinato al azar. Necesito justicia y que no nos abandonen, que nos protejan, que cuiden a los chicos porque todos somos papás".
También pidió seguridad para una de sus vecinas que es testigo clave del hecho, ya que recibe amenazas de parte de la familia del asesino de Franco. "Ella vio todo y ya la amenazaron de muerte", contó Analía.
Una de las vecinas presentes reclamó que en el barrio desde hace años que viven en un clima de tensión por la delincuencia y la droga. Por ello pidió a las autoridades policiales y del Ministerio de Seguridad que no abandonen a los vecinos.
"Desde que trajeron la carpa nos sentíamos protegidos, el día que se la llevaron dejamos de dormir bien. Caminaban por acá y por allá de nuevo con la venta de droga", relató.
El próximo objetivo de los vecinos es poder montar un destacamento policial para el cual realizaron gestiones ante el municipio capitalino para que les ceda un espacio al frente de la plaza.
"Queremos el espacio, queremos construir una comisaría en el barrio para sentirnos más seguros y los chicos puedan salir a jugar a la plaza".
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