Doble moral: los “corruptos” que Morales evita denunciar
El 1º de abril de 2016, el gobernador de Jujuy Gerardo Morales realizó dos graves denuncias: aseguró, sin especificar, que los administradores del ingenio La Esperanza – ex funcionarios kirchneristas/peronistas de Jujuy – y de la Cámara del Tabaco de Jujuy habían cometido hechos de corrupción y que habían “robado” dinero público.
Anticipaba, asimismo, que ese entramado descubierto a su llegada a Casa de Gobierno, iba a traducirse en denuncias penales.
Durante los tres años posteriores, la actitud cambió drásticamente. La única denuncia penal promovida por el gobierno de Morales, a través de investigaciones de Fiscalía de Estado y la Oficina Anticorrupción, apuntó contra Milagro Sala, su entorno, y algunos funcionarios de tercera y cuarta línea. Se lograron condenas, pero nuevamente, los únicos presos son ajenos a la clase política.
En el caso del ingenio La Esperanza, en 2016 Morales preguntaba: “¿Qué han hecho con el azúcar?”. Tres años después, tampoco se sabe qué hizo con el azúcar su ministro de producción, Juan Carlos Abud Robles.
Las denuncias por corrupción nunca se concretaron.
En relación a la Cámara del Tabaco, Morales aseguraba que la institución, ahogada financieramente, conseguía préstamos usurarios para saldar deudas, con tasas del 20% en dólares, que el Banco Nación absorbería. También allí prometió denunciar a los corruptos y pidió que “tracemos una raya y paremos ya”. ¿Una amnistía para ladrones?
Las denuncias posteriores nunca se concretaron. Mucho menos se conoció investigación alguna, ni de fiscalía de estado ni de la Oficina Anticorrupción, organismos que tras haber logrado el encarcelamiento y condena de Milagro Sala parecen haber bajado sus persianas.