En medio del traslado, una mala noticia para Sala
Quedó firme el fallo de la justicia federal que rechazó el pedido de la dirigente para que la megacausa por corrupción cambie de juez; así, la investigación en su contra seguirá dependiendo de jueces provinciales.
Milagro Sala, Eduardo Fellner, Luis Cosentini, Lucio Abregú, los principales imputados de la megacausa por corrupción que investiga el desvío sistemático de dinero que debía destinarse a la construcción de viviendas, tenían un objetivo en común: que la investigación cambie de órbita y pase a manos de la justicia federal.
De manera implícita – en el caso de Sala abiertamente – los imputados muestran desconfianza en el accionar de la justicia provincial.
Por esa razón, en lo que pareció una estrategia conjunta y consensuada, los abogados defensores habían solicitado por distintas vías el pase del expediente a la órbita federal.
Sin embargo, esta estrategia defensiva falló.
El 21 de agosto de 2017 el juez Eduardo Hansen, titular del juzgado federal N°2, desestimó la posibilidad de que el expediente cambie de órbita, y ratificó la competencia de la justicia jujeña para investigar el caso de corrupción más escandaloso de la historia reciente de Jujuy.
Con argumentos casi idénticos a los que ya había expresado el juez local Isidoro Cruz, Hansen sostuvo que no existen motivos para atender el pedido de la defensa, en este caso de Milagro Sala, y que la causa llegue a su juzgado, ya que surge del expediente que en ningún momento se vieron dañadas las rentas del poder ejecutivo nacional.

El juez Hansen afirmó de manera contundente que los fondos que habrían sido sustraídos por los imputados pasaron a ser parte de la provincia desde el momento en que fueron transferidos por el poder ejecutivo nacional a las cuentas bancarias del gobierno jujeño, por lo tanto corresponde que la investigación sobre su destino final la realice la justicia ordinaria, rechazando así el planteo de la defensa, que pretendió ligar la investigación a la órbita federal argumentando que los fondos tenían su origen en el gobierno nacional.
Además, el titular del juzgado federal N°2 señaló que una vez recibidos, los fondos pasaron a ser parte del patrimonio de la provincia, y hasta ingresaron en el presupuesto del estado jujeño.
Por otro lado, los beneficiarios de las obras que debían ejecutarse con el dinero investigado tenían como beneficiarios a ciudadanos de Jujuy, quienes debían recibir las viviendas proyectadas en los planes convenidos entre la nación y la provincia, que en muchos casos quedaron truncos.
El juez Hansen además citó una amplia jurisprudencia que implican fallos de la Corte Suprema de Justicia de la Nación en distintos distritos del país, e incluso un antecedente del año 1992 que tuvo lugar en Jujuy, con las mismas características, en este caso involucrando al Tribunal de Cuentas.
En todos los casos, se resolvió que la competencia correspondía a la justicia ordinaria.
Pasados los cinco días de plazo que el código de procedimiento otorga a la defensa para apelar ante un fallo adverso, no se realizó presentación alguna. De esta forma, la sentencia del juez federal quedó firme.
El caso debilita y pone en evidencia la estrategia fallida de los defensores de los principales imputados.
El mismo objetivo, aunque con herramientas legales diferentes, había sido planteado por la defensa de Luis Cosentini, el ex ministro de tierra y vivienda de la gobernación de Eduardo Fellner.
Cosentini había presentado ante el juez de control Isidoro Cruz, integrante en este caso del poder judicial jujeño, un recurso de declinatoria pidiendo lo mismo que la defensa de Milagro Sala, con los mismos argumentos: que la causa pase a la justicia federal.
Esto fue rechazado por el propio Cruz, y tras una apelación, corrió la misma suerte en la Cámara de Apelaciones y Control de la justicia local. Hansen fue el tercer magistrado que rechaza el pedido. Los argumentos utilizados en todos los casos coinciden.
A esta altura, en el ámbito de la justicia y también fuera de ella, nadie duda de que el único fin que persiguen los abogados defensores es dilatar en el tiempo la discusión esencial del caso, la que definirá la inocencia o culpabilidad de Milagro Sala, Eduardo Fellner, Luis Cosentini, Lucio Abregú, y cuatro decenas más de imputados, a quienes se acusa de haber montado una asociación ilícita para quedarse con dinero que debía destinarse a la construcción de viviendas para la gente más humilde.

