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Un intensivista responsabiliza a Morales por el caos sanitario en Jujuy

A través de una cruda carta, la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva expuso la delicada situación que atraviesan actualmente con la pandemia, "sentimos que no podemos más, nos vamos quedando solos". Uno de sus integrantes dijo que Jujuy desnuda la realidad que se está viviendo y responsabilizó directamente al gobernador Gerardo Morales del colapso sanitario.

  • Advertencia de la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva: "Sentimos que estamos perdiendo la batalla".
  • Uno de los referentes intensivistas dijo que la situación de Jujuy es el claro ejemplo de la delicada situación que se atraviesa en este momento de la pandemia.
  • Responsabilizó directamente al gobernador Gerardo Morales del colapso sanitario en la provincia.

La Sociedad Argentina de Terapia Intensiva (SATI) hizo pública una carta en la que alerta al conjunto de la población a "¡no desafiar al virus porque el virus nos está ganando!" y señala la difícil situación que enfrentan día a día como trabajadores al observar "en las calles cada vez más gente". "Sentimos que no podemos más, que nos vamos quedando solos, que nos están dejando solos", lamentan los profesionales.

La institución advierte falencias tales como personal reducido y exhausto, camas con cada vez mayor ocupación y recursos cada vez más escasos.

Arnaldo Dubin, miembro de SATI habló de tal situación y puso a nuestra provincia como ejemplo que desnuda la realidad que se está viviendo.

#ElColectivo | La situación en el país de las terapias intensivas ⚕️

“Afirmo que la terapia intensiva está con un problema enorme, en algunos lugares el colapso es abierto como por ejemplo el alto valle, por ejemplo Jujuy”.

Lo de Jujuy es ejemplificador, como el mismo gobernador Gerardo Morales ha reconocido y el cual es el principal responsable de la situación sanitaria presente, el colapso no se debe a que faltan camas o respiradores sino a que falta personal. Lo de Jujuy es ejemplificador, como el mismo gobernador Gerardo Morales ha reconocido y el cual es el principal responsable de la situación sanitaria presente, el colapso no se debe a que faltan camas o respiradores sino a que falta personal.

“No hay médicos, kinesiólogos y enfermeros y no los consiguen en ningún lugar del país”, agregó el intensivista.

Varios profesionales han remarcado las falencias y debilidades del plan epidemiológico del gobierno pero esta es la primera vez que un profesional se despacha directamente contra el gobierno de Morales.

Dubin también expuso lo que sucede a en la capital del país, “en CABA dan mensajes esperanzadores de la disponibilidad de camas libres en el sistema, nosotros no compartimos esas cifras, estamos muy alarmados. Los intensivistas estamos viviendo situaciones esquizofrénicas por el lidiar continuo con la muerte y el trabajo que tenemos que hacer y hemos llegado al límite”.

“Tememos que empiecen a llegar pacientes que no podamos atender, ya no depende de nosotros. Ante de las pandemia, el número de profesionales era insuficiente. La única posibilidad de evitar un desastre sanitario es limitar el desarrollo de la enfermedad, y para eso no hay otra cosa que el aislamiento y la conducta social”, enfatizó.

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Dr. Arnaldo Dubin, miembro de la Sociedad Argentina de Terapia intensiva

Dr. Arnaldo Dubin, miembro de la Sociedad Argentina de Terapia intensiva

La carta completa de la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva

A la sociedad argentina: Los médicos, enfermeros, kinesiólogos y otros miembros de la comunidad de la terapia intensiva sentimos que estamos perdiendo la batalla. Sentimos que los recursos para salvar a los pacientes con coronavirus se están agotando. La mayoría de las Unidades de Terapia Intensiva del país se encuentran con un altísimo nivel de ocupación. Los recursos físicos y tecnológicos como las camas con respiradores y monitores son cada vez más escasos. La cuestión principal, sin embargo, es la escasez de los trabajadores de la terapia intensiva, que a diferencia de las camas y los respiradores, no pueden multiplicarse. Los intensivistas, que ya éramos pocos antes de la pandemia, hoy nos encontramos al límite de nuestras fuerzas, raleados por la enfermedad, exhaustos por el tarbajo continuo e intenso, atendiendo cada vez más pacientes. Estas cuestiones deterioran la calidad de atención que habitualmente brindamos. Enfundados en los equipos de protección personal, apenas podemos respirar, hablar, comunicarnos entre nosotros. También tenemos que lamentar bajas, personal infectado y lamentablemente, fallecidos, colegas y amigos caídos que nos duelen, que nos desgarran tan profundamente.

Terminamos una guardia en una Unidad de Terapia Intensiva y salimos apresuradamente para otro trabajo. Necesitamos trabajar en más de un lugar para llegar a fin de mes. Por horas y horas de trabajo estresante, agotador, pese a ser profesionales altamente calificados y entrenados, ganamos sueldos increíblemente bajos, que dejan estupefactos a quienes escuchan cual es nuestro salario. También nos entrenamos para lidiar con la muerte todos los días y le ganamos muchas veces. Aprendimos a ser resilientes.

Pero ahora sentimos que no podemos más, que nos vamos quedando solos, que nos están dejando solos; encerrados en la Unidades de Terapias Intensivas con nuestros equipos de protección personal y con nuestros pacientes, sólo alentándonos entre nosotros. Observamos en las calles cada vez más gente que quiere disfrutar, que reclama sus derechos, la gente que se siente bien por ahora. ¿Qué pasará con ellos y sus familiares mañana? ¡Ojalá que no se transformen en uno de nuestros pacientes que, con fuerzas, trataremos de arrebatarle a la muerte! Porque nadie sabe cuándo el virus los infectará.

Sólo le pedimos a la sociedad que reflexione, y que cumpla con tres simples pero importantes medidas, recomendadas científicamente: distanciamiento social (permanecer a más de 1,5 metros), uso de tapabocas (cubriendo nariz y boca), lavado frecuente de manos (con agua y jabón o alcohol gel), no aglomerarse, no hacer fiestas, ¡No desafiar al virus, porque el virus nos está ganando! Les suplicamos no salir si no es necesario. El personal sanitario está colapsado, los intensivistas están colapsado, el sistema de salud está al borde del colapso. Nosotros queremos ganarle al virus. Necesitamos que la sociedad toda nos ayude porque no podemos solos. ¡Por favor, ayudanos, quedate en tu casa!

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