Pese a las promesas de campaña, casi dos décadas no le bastaron al máximo exponente del peronismo para generar fuentes de empleo genuino, provenientes de la producción de riquezas real, que permitan el desarrollo de la provincia.
Todos al Estado: La penosa política de empleo del Gobierno provincial
Tras 16 años de gobierno con Eduardo Fellner en la cima del poder y un mismo grupo de dirigentes que se sostiene en los cargos públicos desde el regreso de la democracia, la única fuente de trabajo que genera expectativas en los miles de jujeños que se incorporan al mercado laboral año tras año, es la administración pública.
El resultado es una lucha cotidiana de miles de jujeños que buscan de cualquier forma ingresar en las filas del Estado porque no encuentran alternativa alguna en el sector privado.
Anoche, en el ingreso a Casa de Gobierno, un grupo de empleados autoconvocados de la administración pública se convirtieron en otro sector que busca el ansiado pase a planta permanente.
Los nuevos autoconvocados se suman a los miles en toda la provincia que se amontonan en las puertas de las reparticiones públicas para conseguir un contrato o un plan social, que les genere expectativas a futuro de obtener un empleo.
Participan de campañas políticas y son engañados por dirigentes sin escrúpulos que les generan falsas esperanzas.
Cuando ha transcurrido un tiempo razonable, exigen estabilidad mediante medidas de fuerza que generan caos e indignación en el resto de la sociedad. Esto es lo que pasaba anoche.
Esta situación es típica de los años de gobierno de Eduardo Fellner. Por si no bastara, emergen en esta patética escena dirigentes gremiales, que dicen representar los derechos de la gente, pero viven cómodamente al calor del poder, disfrutando de riqueza y privilegios.
Una máxima del General Juan Domingo Perón rezaba “gobernar es dar trabajo”. A la luz de los acontecimientos, Eduardo Fellner, Guillermo Jenefes, y el grupo que los acompaña, nunca comprendieron esta afirmación.
Anoche, en el ingreso a Casa de Gobierno, un grupo de empleados autoconvocados de la administración pública se convirtieron en otro sector que busca el ansiado pase a planta permanente.
Los nuevos autoconvocados se suman a los miles en toda la provincia que se amontonan en las puertas de las reparticiones públicas para conseguir un contrato o un plan social, que les genere expectativas a futuro de obtener un empleo.
Participan de campañas políticas y son engañados por dirigentes sin escrúpulos que les generan falsas esperanzas.
Cuando ha transcurrido un tiempo razonable, exigen estabilidad mediante medidas de fuerza que generan caos e indignación en el resto de la sociedad. Esto es lo que pasaba anoche.
Esta situación es típica de los años de gobierno de Eduardo Fellner. Por si no bastara, emergen en esta patética escena dirigentes gremiales, que dicen representar los derechos de la gente, pero viven cómodamente al calor del poder, disfrutando de riqueza y privilegios.
Una máxima del General Juan Domingo Perón rezaba “gobernar es dar trabajo”. A la luz de los acontecimientos, Eduardo Fellner, Guillermo Jenefes, y el grupo que los acompaña, nunca comprendieron esta afirmación.

