“Tierras raras”, oro en bruto para los jujeños
Las “tierras raras” por mucho tiempo fueron una especie de curiosidad mineralógica y química. Hablar en estos días del neodimio, del lantano, del europio, del holmio y varios otros minerales llama la atención, porque sólo se los encontraba en la tabla periódica de elementos que estudiábamos en la escuela secundaria, agrupados dentro de los “lantánidos”.
Pero todos estos minerales tienen un denominador común: junto con el litio son el mineral del futuro, o sea oro en bruto para aquellas poblaciones que tienen en grandes reservas.
El kilo de ese mineral en el mercado llega a costar 700 dólares. El precio ha subido un mil por ciento en tan sólo un año. Por ejemplo, un embolsado de mil kilogramos se vende a 200 mil dólares, lo que explica que desde 1955 la producción mundial de cinco mil toneladas se elevara a 120 mil toneladas en 2011.
Las nuevas tecnologías llevan hoy a utilizar estos minerales y los chinos lo utilizan en grandes cantidades, para dar una visión general de la utilización de estos minerales en productos y equipos de tecnología de punta, y lo podemos encontrar en las baterías y combustibles híbridos para los automóviles de nuevas generaciones, también en los sistemas de defensa antimisiles y aviones de avanzada, como el F-16. En objetos más accesibles, están en los teléfonos móviles, televisores de pantalla plana, cables de fibra óptica, misiles teledirigidos, teléfonos inteligentes, ordenadores portátiles, “tabletas”, pantallas táctiles, pantallas de LED, lámparas de bajo consumo, fibra óptica, reproductores de música digital, turbinas eólicas y dispositivos para visión nocturna, de creciente uso militar.
Además, las “tierras raras” día a día entran en nuevas aplicaciones de la sofisticada tecnología moderna. El cerio y el erbio participan de la composición de aleaciones metálicas especiales; el neodimio, holmio y disprosio son necesarios en ciertos tipos de cristales de láser; el samario es un componente esencial de los imanes permanentes más intensos que se conocen y que han abierto el camino para la creación de nuevos motores eléctricos; el iterbio y el terbio tienen propiedades magnéticas que se aprovechan en la fabricación de burbujas magnéticas y dispositivos ópticos-magnéticos que sirven para el almacenaje de datos en las computadoras; y, el europio y el itrio, excita al fósforo rojo en las pantallas a color.
Otras aplicaciones tienen que ver con fenómenos catalíticos en la refinación del petróleo, elaboración de cerámicas superconductoras, fibras ópticas, refrigeración y almacenaje de energía, vidrios de alto índice, polvos de pulido en óptica, baterías nucleares, captura de neutrones, tubos de rayos X, comunicación por microondas, tubos de haz electrónico, equipos de imágenes en medicina, entre otros usos relevantes de las tecnologías modernas.
Sin ir más lejos, los electroimanes que se usan en las turbinas eólicas o en los trenes de levitación magnética de alta velocidad (Mag Lev) están fabricados por una aleación de neodimio y boro.
Con tantas aplicaciones que tiene en este mundo moderno, es raro que no se hable de las “tierras raras” ni tampoco sepamos que en Jujuy hay una gran reserva de estos minerales, cuyos yacimientos están casi sin explotar.
El periodista cordobés, Juan Marguch, comentó en uno de sus artículos que “todo indica que nadie parece preocuparse por saber qué es lo que sale de las entrañas del suelo nacional y qué es lo que sale de sus fronteras”.
Esta frase llama a la reflexión, porque nadie sabe, ni hablan de las explotaciones mineras en la provincia donde se exploran y extraen estos tipos de minerales. En realidad no se sabe que es lo que se extrae ni en qué cantidades, ni mucho menos cuánto dejan esos recursos naturales que salen de nuestras tierras.
Actualmente China tiene y controla el 96% del mercado mundial de “tierras raras” y por eso otras grandes naciones como Estados Unidos, Rusia y Japón en sociedad con grandes corporaciones mineras de Canadá, salieron a explorar el resto del mundo en búsqueda de estos minerales.
Lo encontraron en la Argentina, y especialmente en nuestra puna jujeña, además de Santiago del Estero, San Luis y Salta donde también hay grandes yacimientos y más accesibilidad para su explotación.
También la Comisión Nacional de Energía Atómica realizó estudios en busca de minerales de torio y otras sustancias radiactivas asociadas con tierras raras en distintos lugares del norte argentino.
La cuestión cobró mayor interés cuando Vicente Méndez, Carlos Lurgo, Eduardo Zappettini, geólogos de la ex Fabricaciones Militares, dieron a conocer el hallazgo de rocas carbonatíticas en la cadena montañosa que limita por el oeste a Salinas Grandes y a la Laguna de Guayatayoc.
Las carbonatitas, que son rocas muy prometedoras para la prospección de tierras raras, se formaron por inyección de un magma rico en carbonatos asociado a rocas graníticas de naturaleza alcalina que se encuentran en las localidades salteñas de Cobres y Rangel, así como en Tusaquillas (Jujuy).
Argentina, de avanzar con su explotación podría transformarse en otro referente de esta riqueza económica a nivel mundial. Por ahora, una de las provincias que más está llamando la atención de las empresas que se dedican a explotar estos minerales es San Luis.
A partir del descubrimiento de los salares de litio, también se halló “tierras raras”, y allí Argentina ascendió rápidamente como tercer productor mundial de estas materias primas. También se encontraron yacimientos importantes en Chile y Bolivia.
No todo lo que reluce en la minería a cielo abierto es oro y plata. En Jujuy la exploración de “tierras raras” actualmente se realiza desde Purmamarca a la localidad de Abdón Castro Tolay Depto. de Cochinoca y de allí se accede por caminos secundarios al área con coordenadas geográficas de 23º 23’ de Latitud Sud y 66º 10’ de Longitud Oeste. Estas tierras son de propiedad del estado provincial y están sin mensura. La región está integrada por leptometamorfitas paleozoicas instruidas por un conjunto de unidades magnaticos de diversa edad. Las carbonatitas meta somáticas corresponden al Jurásico inferior- cretácico medio.
Para la mineralización hay afloramientos de carbonatita meta somática con potencias variables entre 1 y 4,5 m, y corridas superiores a los 1000 metros. La distribución de las TR en la mena permiten establecer que se hallan contenidas en: Thorita y/o thorianita. Uno o más minerales portadores de ETR, esencialmente séricos, del tipo fluorcarbonato (bastnasita-parisita), o eventualmente en sustitución en los carbonatos ankerita o calcita. Los recursos son del orden de 20 millones de toneladas, con leyes medias de 800 ppm en óxidos de las tierras raras. El contenido medio de thorio es semejante al de los OTR.