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Taxis y remises ilegales copan la ciudad, municipio no actúa

Eduardo Giurda, presidente del Centro Vecinal del Barrio Gorriti, denunció el caos y la informalidad con que se vive en ese sector próximo al centro capitalino. El problema son los taxis truchos y la prostitución.

La informalidad se adueñó de las calle de la ciudad. La basura que se tira en cualquier lado, venta de productos en la calle sin ningún control sobre todo en la zona de la terminal; la informalidad y la prepotencia de los taxis y remises truchos que se instalan en distintos puntos céntricos; la falta de controles municipales y de la provincia; todo esto y muchas situaciones más ponen en jaque a la “Tacita de Plata”.

Vecinos del barrio Gorriti, reclaman por todas estas cuestiones, porque no hay un mínimo de orden y orden no significa pagar los impuestos solamente, sino también respetar a los demás y eso no sucede con los remiseros truchos que se estacionan en cualquier lugar, no respetan normas, ni a los vecinos.

Para que ese orden no llegue a sociedad debe haber un responsable y en este caso la responsabilidad la tiene la municipalidad y el Estado provincial, porque no predican con el ejemplo.

Hace bastante tiempo se viene denunciado la proliferación de los taxis truchos, que hacen viajes a Perico y zonas aledañas. Hay una quietud que realmente llama la atención de parte del municipio, que no toma medidas concretas para evitar que lleguen a la ciudad y salgan con pasajeros. En la calle Jorge Newbery paran los taxis ilegales que además de ser inseguros, causan malestar a los vecinos.

Si se recorre la zona se encuentra de todo, hasta lugares donde se ejerce la prostitución con menores de edad, según denunciaron los vecinos. Pero lo que menos hay son inspectores municipales. ¿Qué hacen los organismos, la Secretaría de Servicios Públicos, la Dirección de Tránsito Municipal¿ ¿Por qué no enfrían la situación, porque no interviene el Concejo Deliberante?

No se sabe quiénes son los dueños de estos remises; seguramente hay algún personaje público involucrado en este tema que bloquea una decisión del intendente.

Eduardo Giurda es presidente del Centro Vecinal del Barrio Gorriti y es también el principal receptor de todas estas quejas y denuncias de los vecinos. Pero poco puede hacer esta institución para revertir esta situación, si no hay apoyo del municipio y del Estado provincial.

“No solamente estamos invadidos por los taxis truchos, lo cual a nosotros nos genera una inseguridad total y absoluta. Hay arrebatadores que salen corriendo, se meten dentro del taxi trucho con vidrios polarizados y la policía no los puede encontrar. Esa es una realidad” apuntó Giurda en diálogo con Radio 2.

La problemática del barrio, principalmente se acentúa en dos ejes: los taxis truchos y locales o bares habilitados por el municipio donde se ejercen la prostitución recalcó el vecinalista.

“La policía municipal, vino dos o tres veces, pero fue golpeada por los remiseros, lisa y llanamente. Yo lo he visto y hemos sido testigos. Cuando ellos dicen que recién iniciaron sus actividades, hace 25 años que están; es mentira. Con los vecinos nos ofrecimos que si van hacer alguna demanda penal, para dar testimonio y reconocer que ellos hace 4 años que están. Que la municipalidad les dio ese espacio y no solamente les dio espacio, sino también que le hizo los baños. Esos baños que se hicieron en plazoleta “Epopeya” entre Jorge Newbery e Hipólito Irigoyen fueron  hechos en forma inconsulta y nadie tenía explicación de porque los hicieron así. Cómo los van a consultar si los baños fueron hechos para ellos. O sea que les crearon una infraestructura para que ellos trabajen allí” apuntó.

Denunció que mucha de esta gente está armada, y es por eso el temor de la Policía de enfrentarlos. “Son gente violenta que agredieron a un policía de tránsito están armados y no están habilitados”.

Según Giurda, se habló con el  intendente “Chuli” Jorge sobre esta situación.  “Nos dijeron que no es tan fácil, que tenemos que esperar que eso no es tan fácil de erradicar. Vio que cuando la política busca excusas para no dar solución, eso está pasando” afirmó.

Describió como grave la situación de los remiseros que están estacionados en la calle Jorge Newbery. “Comenzaron con cuatro autos, la pasada semana llegue a contar 54 vehículos que están estacionados hasta calle Campero y lo organizan de tal manera que de Calle Campero hasta el Puente Lavalle, retroceden, van marcha atrás y ya ocasionaron dos accidentes que me consta, capaz que hubieron muchos más. Esto es un caos. Lo que vivimos aquí es un caos, que nadie nos da la mano, nadie nos escucha, nadie nos dicen miren vamos a tratar de hacer las cosas como corresponde, nos vamos a afianzar a la ley, nos vamos a afianzar a reglamentaciones, nadie dice nada, todos miran para otro lado”.

Denunció también que “si alguien quiere estacionar donde ellos están, le rompen los autos, en su momento hemos podido desbaratar una intensión de toma de la playa de estacionamiento que está en la Jorge Newbery”.

Sobre el ejercicio de la prostitución en bares de la zona, Giurda sostuvo que “está el grave problema de  estos comedores que dicen ser comedores bajo una fachada, pero donde adentro se está ejerciendo la prostitución con menores de edad. Es decir que hay tráfico de personas; se hicieron tres o cuatros habitaciones arriba de estas casas. Se hizo la denuncia en forma verbal. En su momento una señora comisaria hizo hacer un allanamiento, con 91 personas demoradas. Habían policía, gendarmes, cuatro inspectores de la municipalidad, de control comercial  y allí se descubrió que había tres menores de edad de 13 años, más un travesti que ejercía la prostitución. Eso está ubicado en calle Alem al 800” afirmó.

Finalmente recalcó el acompañamiento de los vecinos, pero que a pesar de ellos, se sienten intimidades y amenazados. “La gente me llama a mí, no va a salir a la radio, al diario o en la televisión, porque tiene miedo. Estamos con temor  ¿Usted cree que yo vivo tranquilo? Aquí nadie vive tranquilo en este barrio, está todo generado por lo mismo. Si tenemos en los boliches donde hicieron tres habitaciones arriba y cobran 120 pesos la hora, y yo lo sé, los vecinos lo saben, y los policías no. Vamos”.