Sentido homenaje a Maloneros de la Paz, en Plaza Belgrano
La plaza Belgrano se vistió de colores, con las banderas Wiphala Plurinacional de los pueblos originarios, para recibir a estos hombres y mujeres que fueron protagonista de un parte importante de la historia de sus pueblos, de la Puna y la quebrada de Humahuaca.
Los diez abuelos que aún están con vida, volvieron a sentirse orgullosos de aquel pedido que le hicieron al entonces presidente Juan Domingo Perón para que le devuelvan las tierras a los pueblos originarios. Dos de ellos son Gerarda Gutiérrez y Narciso López, que actualmente residen en la Comunidad Aborigen de Queta. También estaban Eugenio Zarate y Tito Giménez, de San Andrés, Dpto. Oran, Salta; Antolín Flores, Carmen Mamani, Felipe Mamani, Buenaventura Solano, Ciriaco Condori y Pedro Flores, con residencia en la ciudad de Palpalá y San Salvador de Jujuy.
Representantes de los pueblos originarios y del Consejo Departamental de Comunidades de Cochinoca-Pueblo Kolla, recordaron esta hazaña de los pobladores del norte jujeño, y acompañaron hermanos comuneros, militantes indígenas, organizaciones sociales, culturales e indígenas que estén comprometidos con la kawsa indígena.
En los discursos se repudió los hechos lamentables que sigue perpetrando el estado Provincial, la demora en la entrega de los títulos de propiedad comunitaria y la violencia represiva que se utiliza contra las comunidades que exigen sus derechos. Podemos mencionar el caso Rumi Cruz y también las constantes órdenes de desalojo a comunidades de la Quebrada de Humahuaca.
Las actividades de la jornada comenzaron a horas 8 con un servicio de api con tortilla a los abuelos maloneros, Autoridades comunitarias, delegaciones y Comunidad en general en plaza Belgrano de San Salvador de Jujuy.
Fue emotivo también la ejecución del reconocido tema “El cóndor pasa” a cargo de la banda de música de la policía de la provincia en homenaje a los abuelos ya fallecidos.
El Consejo de Organizaciones Aborígenes de Jujuy y su Casa Cultural y Albergue Estudiantil, en el marco del 68 aniversario del Malón de la Paz, rendirán un homenaje a la abuela sobreviviente de esa gesta: Gerarda Gutiérrez.
La institución indígena instituyó a su Casa Cultural y Albergue Estudiantil el nombre de Gerarda Gutiérrez, como una forma de tributo y un dispositivo de memoria para que las nuevas generaciones conozcan el Malón de la Paz, revaloricen su historia y el legado de quienes lucharon por la causa indígena.
En este aniversario, el COAJ recibirá a Gerarda Gutiérrez en la Casa y Albergue estudiantil, donde actualmente se encuentran albergados jóvenes, varones y mujeres de los Pueblos Quechua, Kolla y Omaguaca, que cursan estudios en esta Capital.
La abuela Gerarda compartirá con los estudiantes y miembros del Consejo de Organizaciones Aborígenes de Jujuy una charla y en ese marco recibirá una distinción en reconocimiento a su participación en el Malón de la Paz y como testimonio de gratitud de los jóvenes que residen en el albergue que lleva su nombre.
Gerarda Gutiérrez es de una Comunidad del Pueblo Kolla, del Departamento de Cochinoca. Actualmente vive en su Comunidad y continua realizando la cría de animales y practicando todos los valores culturales que le dejaron sus ancestros.
Tenía 18 años cuando junto a su familia y referentes de su pueblo partió hacia Buenos Aires para exigir la restitución de los territorios que les habían sido usurpados al inicio de la invasión española en la región. En esos años las comunidades pagaban arriendos a los usurpadores para poder seguir viviendo en el territorio que milenariamente les pertenecía. Otra forma de pago de esos arriendos era el trabajo esclavo en el Ingenio de San Martin del Tabacal, cuyo dueño, Patrón Costas se decía propietario de las tierras de la Puna.
El COAJ instituyó el nombre de Gerarda Gutiérrez a la Casa Albergue, con el fin de homenajear en ella a todos los luchadores que resistieron el despojo de los recursos, la usurpación de las tierras y el etnocidio.
También el COAJ buscó con la institución del nombre que los jóvenes, hombres y mujeres que se alberguen en la casa, sientan el orgullo de ser indígenas, valoren a sus héroes y sigan su compromiso y ejemplo de lucha.