Proponen reconvertir la basura en energía
Desde 2012, empresas suecas ofrecen a Jujuy un modelo de gestión para convertir la basura en energía, a través de un proyecto que incluye financiamiento. Aún esperan respuesta.
“La basura es rentable si se la trata de manera correcta”. La afirmación pertenece a la Dra. María Eugenia Quiroga, una jujeña radicada en Suecia que formó parte de la delegación que arribó a la Argentina en el mes de enero de 2012, con el objetivo de exportar un sistema modelo de gestión de residuos sólidos urbanos, capaz de transformar, en el país europeo, la basura de las ciudades en materia prima de una industria que genera puestos de trabajo, protege el medio ambiente y produce biogás, energía que puede usarse de manera similar al gas natural.
Quiroga, quien es propietaria de la consultora Ekman & Quiroga, encargada de iniciar las gestiones en Argentina, dialogó desde Suecia con n.
“Aquí conocieron la situación de Jujuy debido a que yo soy nacida en la provincia y tengo un interés personal en poder gestionar este tipo de proyectos, debido al grave problema de salud en términos de contaminación de aguas subterráneas y enfermedades que esto puede aparejar. Estamos evaluando en estos momentos proyectos en Argentina, Chile, Uruguay, México y Ecuador (Galápagos)”, comentó.
Entre sus objetivos, el proyecto plantea eliminar los basurales a cielo abierto y apoyar la inclusión de trabajadores informales de la basura, mediante la instalación de Estaciones de Recolección y Reciclaje, y Plantas para la generación de energía. La financiación, cuestión vital para materializar la propuesta, está incluida en el proyecto y provendría de la Unión Europea y organizaciones suecas para la provincia de Jujuy, específicamente para tratar el tema de El Pongo.
En su recorrida, Quiroga mantuvo contacto con el propio intendente de la Capital, Raúl Jorge, de quien recogió un interés inicial, sin embargo al momento de plantearl la posibilidad al gobierno provincial, a través de la Secretaría de Gestión Ambiental, encontró las puertas cerradas.
“Después de mi visita a Jujuy, invitamos a “Chuli” Jorge a Estocolmo; él estuvo aquí en un viaje muy corto en donde pudo ver cómo funciona el sistema de tratamiento de los residuos. Quien concretamente no nos recibió con interés fue el Secretario de Medio Ambiente (Daniel) Roisinblit (renunció en abril de 2013) que no dio respuestas concretas al interés por parte de la provincia, lo cual fue un paso para atrás y me asombró mucho, ya que nosotros tratamos de ayudarlos y la tecnología sueca es la mejor en el tratamiento del medio ambiente. Al tener esta posibilidad, el que realmente sabe de este tema no le dice que no, al contrario”, afirmó Quiroga.
“Estos proyectos requieren mucho trabajo de coordinación y concretamente no recibí ninguna respuesta concreta al respecto”, agregó.
Desde hace varias gestiones, el gobierno de la provincia viene realizando anuncios que admiten que la disposición final de los residuos sólidos urbanos representa un problema, y concretamente en el caso de El Pongo, se trata de un problema urgente.
En el año 2010 se constituyó la Unidad Intermunicipal de Residuos Sólidos, cuya cabeza era precisamente la Secretaría de Gestión Ambiental, y reunía a los municipios de los valles a fin de avanzar en un modelo de Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos (GIRSU), pero se desconoce su situación actual.
La intención, reafirmada por las autoridades provinciales, es trasladar el Centro de Disposición Final de El Pongo a la localidad de Chanchillos, a pocos kilómetros, mejorando el tratamiento que se le da a la basura. Sin embargo, es un proyecto que se dilata en el tiempo, mientras se siguen saturando las tierras de finca El Pongo, arrojando toneladas de basura proveniente de las municipalidades de San Salvador de Jujuy, Palpalá y Perico, en tierras que son aptas para la producción.
Ante una posible salida a esta situación, proveniente desde el norte de Europa, María Eugenia Quiroga advierte que “las posibilidades de intercambio siguen abiertas debido a que estos temas tienen un proceso como mínimo de 2 años porque que se debe hacer énfasis en campañas y educación social al mismo tiempo, pero necesitamos el interés concreto (de parte del estado jujeño) para seguir adelante”. Un interés que, hasta el momento, estuvo ausente.

