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Padres y alumnos de la Escuela Manuel Belgrano cortaron la calle en reclamo de condiciones dignas

El legado belgraniano una vez más es mancillado por el Gobierno de Eduardo Fellner y Guillermo Jenefes. 180 alumnos deben compartir un baño y las clases se dictan en habitaciones donde los bancos son compartidos hasta por tres estudiantes.

La plácida siesta jujeña una vez más se vio alterada, esta vez por los padres y alumnos de la Escuela N°1 Manuel Belgrano, quienes cansados del manoseo del Ministerio de Educación, salieron a cortar la calle y reclamar una urgente solución a los graves problemas edilicios que afectan el normal desarrollo de las actividades escolares.

Cuando luego de mucho peregrinar por los pasillos del Ministerio de Educación de la Nación, el gobierno de Fellner y Jenefes inició las obras de refacción del histórico edificio donde funciona la escuela que fuera legada por Manuel Belgrano, los alumnos fueron distribuidos en distintos edificios, con el fin de iniciar de la manera más normal posible el ciclo lectivo.

Algunos están en el subsuelo de la Sociedad Española, otros comparten otros establecimientos educacionales y los menos afortunados terminaron en una vivienda familiar ubicada en Belgrano entre Senador Pérez y Ramírez de Velazco.

Es justamente allí donde los padres y alumnos dijeron basta y salieron a la calle a reclamar por el derecho que tiene cualquier niño de recibir una educación de calidad.

Actualmente los chicos que concurren a clases en esta vivienda, aproximadamente 180, deben compartir un baño, ya que la casa tiene solo tres; uno de ellos es de uso exclusivo del personal docente, otro está fuera de servicio y solamente queda un tercero con un solo inodoro que debe ser compartido por la totalidad del alumnado.

A esto le sumamos que las aulas son muy estrechas, habida cuenta de que se trata de dormitorios adaptados; una treintena de chicos se amontonan como pueden, llegando a compartir un banco entre tres.

Tal es lo inconveniente del lugar que en algunos casos la maestra para atender alguna requisitoria de algún alumno ubicado en los bancos del final, debe salir por la puerta delantera y volver a ingresar al aula por la puerta trasera.

El horario de entrada y salida, como así también los recreos son anunciados por el timbre de calle; la persona encargada de llamar a los recreos debe salir a la puerta y tocar el timbre desde la vereda.

Hasta el momento los chicos no tuvieron clases de Educación Física; como no hay lugar para esa práctica, el Ministerio de Educación resolvió que se les coloque una nota de tipo conceptual.

Los padres ya llevan mucho tiempo denunciando esta situación; cualquier intento de comunicarse con Florencia Gelmetti fue infructuoso. Una maraña burocrática que comienza en la propia dirección de la escuela, hace imposible tener alguna respuesta de quienes tienen la responsabilidad educativa en la provincia.

El hartazgo llegó a límites insospechados y los reclamos serán profundizados.

Solo reclaman que los chicos tengan las clases de manera normal en un lugar decente.

Florencia Gelmetti una vez más optó por el silencio. En su catálogo de gestión solo existe la sistemática negación del problema; pretende darle un marco de normalidad a lo absolutamente irracional.

Los padres y alumnos de la Escuela Manuel Belgrano pretenden levantar la voz en reclamo de sus derechos, y prometen hacerlo hasta hacerte tronar los sordos oídos a Florencia Gelmetti.

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