Miles de fieles acompañaron el descenso de la Virgen de Punta Corral
Miles de peregrinos acompañaron ayer el descenso de la Virgen de Punta Corral hacia Tumbaya, donde la “mamita del cerro” hizo su entrada entre miles de pañuelos y ramos que la saludaban al pasar.
La devoción de los fieles se hizo sentir en todo momento, desde que iniciaron la subida, en Punta Corral, durante el descenso a Tumbaya, en la bendición de ramos y durante la misa presidida por el Obispo Daniel Fernández.
Cientos de bandas de sikuris también acompañaron a la “mamita” al son de los sikus y los bombos. Ni el sol ni el viento helado detuvieron el paso de los feligreses que año a año se dan cita para peregrinar a la Virgen.
Familias enteras con mucha tradición religiosa se dieron cita allí, niños, jóvenes, adultos y ancianos elevan sus plegarias y recorren el camino hacia el Abra de Punta Corral, en lo que es la expresión de fe más grande de la Quebrada de Humahuaca y una de las más grandes del mundo.
A medida que pasan los años, crece notablemente la cantidad de peregrinos y promesantes. Se estima la visita de 55 mil a 60 mil personas en esta festividad.
La historia de la Virgen de Punta Corral se remonta a 1835, cuando se le apareció por primera vez a un pastor del lugar, dejando su imagen grabada en una piedra. Durante muchos años se veneró la imagen de piedra ubicada en una capilla precaria. Recién en 1889 se construyó la capilla que hoy todos conocen.
Durante algunos años, la imagen bajó a Tilcara y se determinó que antes de bajar se celebrarían las fiestas. Esto fue hasta el año 1962 que la imagen volvió a bajar a Tumbaya, como es hasta la actualidad, el Domingo de Ramos, congregando a miles de devotos y acompañada por bandas de sikuris que, luego de peregrinar 23 kilómetros de un pesado camino, arriban a las celebraciones en el pueblo de Tumbaya.
Cerca de las 20, la imagen de la “mamita del cerro” ingresó al pueblo de Tumbaya, donde fue recibida por otros miles de feligreses que la saludaban con pañuelos y ramos. Los fuegos artificiales también le pusieron color a la ocasión.
Una vez allí, el Obispo de Jujuy, Monseñor Daniel Fernández, bendijo los ramos de los fieles y a la imagen de la Virgen. Luego, se dirigieron a la Iglesia del pueblo, donde se celebró una misa en su honor.