Milagro, la primera condena
En una histórica jornada que volvió a poner a Jujuy en el centro de la escena por sus vaivenes sociales, Milagro Sala fue condenada por el Tribunal Oral Federal, a la pena de tres años de prisión, con ejecución en suspenso.
En un fallo unánime, los jueces Juárez Almaráz, Cataldi y Díaz, consideraron que la dirigente fue responsable del delito de daño agravado, por haber planificado e instigado la agresión que sufrieron Gerardo Morales y un grupo de funcionarios y académicos el 16 de octubre de 2009, en el Consejo Profesional de Ciencias Económicas, cuando se disponían a realizar una exposición crítica del manejo que hacían por ese entonces de los recursos públicos las organizaciones sociales que Milagro Sala comandaba.
El precedente es un punto de inflexión. Por aquellos días había una suerte de aceptación popular de que las diferencias políticas con Milagro Sala podían dirimirse mediante la violencia. El escrache resultaba como una suerte de confirmación de esta premisa.
Si bien aún no se conocen los fundamentos del fallo, se entiende que los jueces dieron por cierta esta situación a través de su fallo, y la condenaron.
La jornada estuvo rodeada de situaciones atípicas para la rutina jujeña. Medios nacionales mostrando en vivo calles de la Capital, rostros cotidianos inusualmente expuestos.
Personajes que trascendieron en la política de la última década por su actitud violenta y una forma agresiva de resolver las diferencias, también llegaron para decorar la jornada, esta vez afortunadamente sin provocar incidentes.
Casi en el epílogo de la jornada, un llamativo gesto por parte de la acusada: en una muestra de inocencia, desconocimiento o quizás abstraída por un microclima montado a su favor en la sala de audiencias, Milagro Sala festejó por breves instantes la absolución dictada por el tribunal por el delito de amenazas coactivas. Esta figura penal que se le endilgaba ni siquiera fue resuelta por los jueces, que consideraron extinguida la acusación en este punto por el tiempo transcurrido.
Sin embargo, acto seguido llegó la condena. No fue tan dura como pretendía la querella, pero tampoco alcanzó la absolución como soñaba la defensa.
Milagro Sala es a partir de ayer una ciudadana que deberá purgar una condena. Fue encontrada responsable de atacar a sus adversarios políticos con violencia.
El fallo es un precedente. La política se discute con pasión, pero en paz.

