Malestar por el traslado de cincuenta policías quiaqueños
En una medida considerada como arbitraria por los familiares de los efectivos policiales, el Ministerio de Gobierno y Justicia, dispuso el traslado de alrededor de cincuenta agentes a distintos puntos de la provincia.
La medida afecta a medio centenar de policías que prestan servicio en la Unidad Regional 5 y en comisarías y destacamentos de la ciudad fronteriza, causando malestar en la ciudadanía y en la fuerza policial porque las decisiones fueron adoptadas "sin consultar" a los involucrados.
La mayor indignación de los familiares, se produjo al conocerse la muerte del cabo Carlos Germán Cardozo, quien luego de plantear su malestar por la decisión de sus superiores y mantener un altercado con uno de ellos, que lo habría amenazado con exonerarlo de la fuerza si no acataba las medidas, decidió quitarse la vida disparándose un tiro con su arma reglamentaria.
La muerte del cabo Cardozo, fue el detonante para que familiares de los policías trasladados y el pueblo de La Quiaca, iniciaran una serie de medidas tendiente a revertir esta situación y evitar que se pierda la vida de otro efectivo policial, según indicaron a Jujuy al Momento.
Los uniformados y sus familiares, manifestaron su descontento por la decisión del ejecutivo provincial, destacando que la medida separa a las familias y muchos policías lamentan no poder acompañar a sus hijos, en especial aquellos que se encuentran en edad escolar.
En una nota dirigida al Jefe de la Unidad Regional 5, Crio. Mayor Marcelo Flores, se destaca “que la muerte del cabo Cardozo, sobrevino como consecuencia de los abusos de poder que no tuvieron ningún recaudo en trasladar a un personal (Cardozo), con problemáticas familiares, aislándolo en vez de bridarle contención institucional o por lo menos darle la posibilidad de que la reciba de su familia de origen”.
También se denuncian una serie de irregularidades y abusos que se estarían produciendo en la fuerza policial de la ciudad de La Quiaca, relacionados con la explotación laboral de los policías; condiciones inequitativas de trabajo entre el personal superior de la fuerza y el subalterno; traslados arbitrarios; jornadas laborales sin descanso, condiciones inseguras de trabajo nocturno por las inclemencias del tiempo, entre otras peticiones.
En este sentido, y siempre de acuerdo a las denuncias realizadas por los familiares de los policías que prestan servicios en La Quiaca y que pidieron reserva de nombres para evitar represalias, se denunció explotación laboral en horarios que exceden a lo humanamente posible, dado que además de trabajar 24 horas corridas, hay un recargo adicional de 5 o 6 horas más al día siguiente. “Esta situación que provoca que una vez que llegan a casa, duerman prácticamente hasta el día siguiente, es decir que cada tres días, uno puede disfrutar con su familia” afirmaron.
También afirmaron que “la explotación laboral, tiene relación con actitudes de personal de mayor jerarquía (jefes y subjefes), que trabajan la mitad del tiempo en relación a nuestros familiares, ya que cada siete días, trabajando ocho horas diarias, descansan otros siete.
En cuanto a los traslados, los familiares destacaron que se ordenaron hacia puntos muy distantes de la provincia, fomentando la disgregación familiar, el abandono de los hijos, cónyuge o concubino. “Al respecto hay que señalar que el alto índice de policías separados es motivado por este tipo de decisiones arbitrarias, que dejan a los hijos expuestos a los diferentes factores de riesgo que implican criarse sin figura paterna o materna”, señalaron.
Los policías también serían víctimas de “castigos”, como en la peores épocas de los gobiernos de facto. Denunciaron que se castiga al personal que saca parte de enfermo “como si no tuvieran derecho a enfermarse”. Esos castigos son efectivizados afectándolos a tareas nocturnas que en época de invierno deben realizar soportando temperaturas de entre 10 y 15 grados bajo cero. También trasladándolos a lugares muy distantes o bien con la constante amenaza de hacerlo, “lo que genera en nuestros familiares vivan angustiados por la incertidumbre de perder a su familia, además de lograr de que trabajen encontrándose en un estado crítico de salud”.
Entre otras consideraciones, los familiares destacaron: “el irregular trato del que son objetos nuestros familiares, está, paradójicamente fomentando lo que desde la institución se pretende prevenir, que son las patologías sociales como el alcoholismo, las adicciones, la violencia, el maltrato, la disgregación familiar, el stress, etcétera, Esta situación se agudiza en el caso de que ambos miembros de la pareja sean policías, o en el caso de que esté solo o sola al frente del hogar, donde las repercusiones psicológicas, sociales e incluso sanitarias son mayores.
La nota referida, lleva la firma de más de 40 familiares de efectivos policiales de la ciudad de la Quiaca, todos afectados por la medida.
Los familiares iniciaran una serie de medidas de fuerza durante la semana, luego de que pongan en conocimiento de esta situación a las autoridades gubernamentales, diputados y jefatura de policía, indicaron.

