Los docentes no pudieron ingresar a tomar examen
En el marco de las medidas de fuerza que llevó a cabo el gremio ATE, a muchos docentes se les impidió el ingreso a los establecimientos educativos para tomar examen.
Como ya contamos en anteriores notas, hoy tuvo lugar una toma pacífica de las escuelas por parte del personal de ATE, un reclamo que sin duda es justo y necesario. Sin embargo, son los estudiantes los que se ven afectados por estos reclamos.
Hoy, por ejemplo, en la Escuela Normal superior Juan Ignacio Gorriti y en el Colegio Nacional N° 2 Armada Argentina, a los estudiantes que se presentaron a rendir en compañía de sus padres se los privó de la posibilidad de rendir exámenes ya que, si bien los docentes se acercaron a sus respectivos establecimientos educativos para cumplir con su labor, el personal de ATE no les permitió el ingreso.
La medida ya estaba prevista desde la semana pasada y se enmarca en la lucha que lleva a cabo la Intersindical de gremios y que imposibilita el inicio de las clases en el nivel inicial y primario. Desde el gobierno o desde la cartera responsable del área de educación no hubo ningún tipo de comunicación con las autoridades de la escuela para advertir sobre esta situación.
“Parecía que iba a ser normal, hoy con un comienzo de clases, con todos los cursos y sus respectivas divisiones hasta que se presentó gente de ATE a tomar el establecimiento de forma pacífica pero nos pidieron que desalojemos el establecimiento. Detrás de ellos sabemos que vienen grupos que desconocemos como pueden actuar entonces decidimos sacar a los chicos y al personal por precaución”, sostuvo Gladys Caballero, Directora del Colegio Nacional N° 2 Armada Argentina.
Finalmente, afirmó: “Somos rehenes de esta situación”.
“Cobramos una miseria”
El personal de maestranza de la escuela Normal acompañó el reclamo de ATE y en diálogo con Canal 2 expresó: “Trabajamos 6 horas, no cobramos insalubridad, cobramos 2600, una miseria. Estamos jornalizados esperando pasar a contrato y nada todavía.
La mayoría de ellos contaron que estuvieron cerca de 15 años trabajando en negro y recién un año atrás comenzaron a blanquearlos.
“Los padres tienen que entender que con esos sueldos no podemos vivir”, afirmaron.

