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“Lamentablemente vivimos en un sistema de patriarcado antiguo”

Aylén Chambi es representante de la comunidad de personas trans en Jujuy. Celebra la aprobación de la ley de Identidad de Género y apunta a la sociedad como el origen de la discriminación.

El Senado aprobó el pasado 9 de mayo por 55 votos positivos, ninguno en contra pero una abstención el proyecto de identidad de género, que contempla que toda persona "tiene derecho al reconocimiento" de su sexo, "tal como cada persona lo siente", corresponda o no con el asignado al momento del nacimiento.

En un rápido debate de apenas tres horas, con 25 oradores, la cámara alta convirtió en ley la iniciativa, que ya contaba con la aprobación de Diputados.

El proyecto en debate sobre "Identidad de Género" en el Senado contempla que toda persona "tiene derecho al reconocimiento de su identidad de género, tal como cada persona la siente", corresponda o no con "el sexo asignado al momento del nacimiento".

El texto permite también que toda persona pueda solicitar la rectificación registral del sexo y el cambio de prenombre e imagen "cuando no coincidan con su identidad de género autopercibida, sin necesidad de ningún trámite judicial o administrativo".

Considera también que los mayores de 18 años puedan acceder a intervenciones quirúrgicas totales y parciales y/o tratamientos integrales hormonales para adecuar su cuerpo, incluida su genitalidad, a su identidad de género autopercibida, "sin necesidad de requerir autorización judicial o administrativa".

El proyecto establece que los centros públicos de salud, sean estatales, privados o del subsistema de obras sociales, deberán garantizar en forma permanente los derechos que la ley reconoce y exige que "todas las prestaciones de salud contempladas en el presente artículo quedan incluidas en el Plan Médico Obligatorio, o el que lo reemplace, conforme lo reglamente la autoridad de aplicación".

El 30 de noviembre de 2011, la Cámara de Diputados aprobó la iniciativa por 167 votos favorables, 17 en contra y 7 abstenciones, elaborada en base a las iniciativas de Silvana Giudici (UCR), Diana Conti (FpV) y Juliana Di Tullio (FpV).

La iniciativa, que se planteó después de que el Congreso aprobara la ley de matrimonio igualitario, contó con el respaldo de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans y la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina (ATTA), entre otras.

Aylén Chambi es una representante de la comunidad de personas trans en Jujuy que sostiene que –ya con la ley aprobada- hay que trabajar en la sensibilización de la sociedad en este sentido.


Hace poco se aprobó en el Congreso Nacional la Ley de Identidad de Género, ¿cómo vivieron ustedes la aprobación de la misma?

Esta ley es el fruto de la militancia, como decía el delegado del INADI, ya que se ha venido trabajando durante años en esto.

El primer proyecto que surgió de la Ley de Identidad de Género lo presentó la diputada de mandato cumplido Silvia Juliá en el año 2007 y desde allí se empezó a pelear por esto, que es algo tan importante para las personas trans de la República Argentina, que es el reconocimiento de la identidad, el derecho personalísimo de la identidad que lo tenemos negado.

Esto ocurre a tal punto que hasta el día de la fecha tenemos seguimos siendo N.N. por no tener un documento que refleje nuestra identidad, nuestra expresión y nuestra construcción de género.


¿Cómo piensan que se va a aplicar esto en la provincia de Jujuy? ¿Es grande la comunidad trans en nuestra provincia?

La comunidad de mujeres y hombres trans es una gran cantidad, según un censo empírico que hemos hecho, tenemos alrededor de 700 compañeros en las principales ciudades de la provincia. Ya hemos tenido más de 150 consultas en lo que respecta en cómo hacer el trámite.

Esto se debe a la violencia que se sufre y que hemos sufrido durante muchísimo tiempo por todo tipo de organismos estatales, de derechos humanos que no sabían cómo tratar una identidad de género. Por eso vienen las compañeras que quieren preguntar y asesorarse antes de llegar a seguir siendo víctimas de violencia.


Esta ley que se ha aprobado viene luego de una serie de leyes que se han aprobado en este sentido, como la aprobación de la ley de matrimonio igualitario…

La ley de matrimonio igualitario fue el puntapié inicial para poder tratar la ley de identidad de género porque era mucho más complicado explicarle a la comunidad lo que era ser transexual, travesti o transgénero.

En cambio, al salir a la luz lo que es la diversidad sexual (gays, lesbianas y bisexuales), los trans comenzamos a tener una visibilidad mucho mayor y mucho mayor porque hoy en día hablar de trans es hablar de personas como Flor de la V, Cris Miró, aquellas que están trabajando mediáticamente, cuando la realidad es que la mayoría de las mujeres trans de la Argentina están relegadas y obligadas a ejercer el trabajo sexual en situación de prostitución, están obligadas a ser las personas que no viven en democracia por el hecho de la violencia que se sufre con el tema de cómo te van a tratar con el tema de la violencia familiar, la violencia que ejercen los medios de comunicación al tratar como ‘los’ travestis, cuando somos ‘las’ travestis o la violencia que se ejerce en los sistemas educativos donde te tratan mal, la violencia que se sufre en el sistema de salud cuando no teníamos salud. Hay que destacar que el promedio de vida de las mujeres trans en la República Argentina es de 35 años de vida.


A pesar de estas iniciativas, siguen existiendo los cuestionamientos de parte de la sociedad, ¿cómo toman ustedes estos cuestionamientos?

El hecho de vivir en una sociedad implica el hecho de tener que compartir con otras personas. Nosotras no vamos al adoctrinamiento, al hecho de que todos y todas tienen que pensar igual, sino por el contrario, vamos por el respeto, la equidad y la igualdad.

Una persona me preguntaba en una oportunidad que si se da la ley de identidad de género, después vamos a pelear por una ley de cupo para ser diputados o senadores y en realidad no necesitamos una ley de cupo, lo que necesitamos es una ley, como la ley de identidad de género, que nos garantice la identidad.

Al garantizarse la identidad, todos y todas tenemos los mismos derechos que cualquier persona, no buscamos derechos especiales sino los mismos derechos. Entonces, viendo todo este tema de violencia, lo que tenemos que hacer es una sensibilización en cuanto a toda la población para que simplemente vean con ojos diferentes y conozcan cuál es la realidad porque todo este ‘amarillismo’ muestra que las mujeres trans trabajan en prostitución porque les encanta, porque se gana muchísima plata, pero ese no es el fondo de la cuestión, el tema es que todas las personas que escuchan la radio o leen un diario, si yo les preguntara cuántas le darían trabajo a un travesti sería el 1 por ciento de la población porque ya venimos con una estigmatización.

A una compañera que se presentó a la escuela de enfermería a preguntar para inscribirse como enfermera le dijeron que no podía hacerlo porque ella se podía enamorar del paciente. Es decir que sólo las personas trans pueden enamorarse del paciente y el resto de las personas que se llaman ‘normales’ no pueden incurrir en este tipo de situación.

Toda esta carga social hace que se nos criminalice, hace que seamos víctimas de la violencia policial y todas las otras situaciones de exclusión en las que vivimos. Es por eso que la ley de identidad de género nos va a abrir las puertas para poder empezar a ser ciudadanas plenas de derecho. La democracia la vamos a empezar a vivir el momento que tengamos un documento en el que figure el nombre que hemos decidido y en el que figure el sexo que nosotras realmente sentimos que es y no como mucha gente piensa con esa imagen de ridiculizarnos.

Nadie puede mandar o decidir qué es la otra persona o lo que la otra persona quiere ser. En lo que respecta a los derechos, por lo que se tiene en medio de las piernas no se puede decidir qué derechos se van a aplicar o no para cada ser humano.


¿Qué se le puede decir a la sociedad para que cambie su opinión respecto de las personas trans?

Hay que considerar una situación: los negros vienen de padres negros, la diversidad sexual viene de padres heterosexuales, no es algo que uno puede decidir diciendo ‘mi hijo va a ser esto o no va a ser esto’, somos parte de la sociedad, somos parte de la realidad y lo que necesitamos simplemente es el derecho a ser lo que somos.

Todo ser humano busca ser feliz y eso es lo que queremos, no le hemos quitado ningún derecho a nadie en el momento en que se sancionó la ley de identidad de género o la ley de matrimonio igualitario. Lo único que queremos es tratar de vivir una vida normal, como cualquier otra persona. El principio de una sociedad igualitaria es el respeto por la diversidad porque no existe la igualdad, nadie es igual a nadie.


¿Se puede decir que estamos realmente ante un cambio profundo de la sociedad?

Estamos empezando a ver ese cambio, realmente estamos dejando una nueva sociedad a nuestros hijos, ya hemos pasado etapas funestas en nuestro país, como fue la época del proceso y la dictadura.

Con el advenimiento de la democracia, fue un proceso muy paulatino. La ley de matrimonio igualitario pone a la Argentina en la cúspide de los países en lo que respecta al tema de los derechos humanos.

En la provincia de Jujuy, lamentablemente seguimos viviendo en un sistema de patriarcado antiguo, todavía seguimos viviendo con la represión de qué es lo que se tiene o no se tiene que hacer para ser socialmente aceptado, pero hay otras personas que están madurando esta situación.

Hoy en día no son los compañeros de escuela los que discriminan, como era en la época en la que yo iba a la escuela, hoy son los docentes los que te discriminan, pero lo hacen porque no saben cómo tratarte. Los docentes necesitan la capacitación, pero el Estado no se las brinda. Con la ley de identidad de género, el Estado asume el compromiso de brindar esta capacitación.

Todas las compañeras que están ejerciendo la situación de prostitución es precisamente porque han sido excluidas de su hogar, porque han sido excluidas de la salud y de la educación. Hoy, con la ley de identidad de género, se puede decir que tenemos una herramienta para la inserción.

Por su parte, Mariela Tolay forma parte de un grupo de padres, familiares y amigos de la comunidad del EGBT, quien explicó a Jujuy al Momento cómo viven ellos esta situación.

¿Cómo viven esta situación los familiares y amigos? Me imagino que todos han pasado por un sentimiento de dualidad, primero de cuestionamiento, algunos hasta de rechazo y después de aceptación…

Desde mi punto de vista como mamá, esta situación es un paso muy importante. Hay familias en las cuales aceptamos cómo son nuestros hijos porque en la familia, especialmente las mamás, sabemos cómo nacen, cómo crecen, cómo viven y simplemente hay que saber aceptarlo.

Nosotros tenemos un grupo de familiares y amigos que está trabajando junto con la comunidad para luchar por los derechos y las igualdades.

Estamos armando un grupo de autoayuda contándonos nuestras propias realidades, nuestras propias penas, nuestras luchas diarias, ya que es la única forma de salir adelante.

Por eso se creó el Movimiento de Diversidad Integral del Noroeste Argentino (MODINA) para poder agruparlos. En este momento estamos trabajando con el Hospital Pablo Soria en educación sexual, es un paso muy importante.


¿Cómo creen que va a ayudar esta ley de identidad de género a sus hijos, familiares y amigos?

Por suerte se aprobó esta ley en la cual ellos pueden acceder, tanto a tener una buena educación sexual, pueden acceder al hospital, pueden hacerse mamografía y tener accesibilidad a un especialista.

Para nosotros como padres es muy importante esto. Sería bueno también que en la escuela puedan modificar muchas leyes en la parte de educación.

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