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La Cena Blanca corona la finalización de los estudios secundarios

El estudiantado jujeño es pionero en muchos festejos que son reconocidos a nivel nacional, como la Fiesta Nacional de los Estudiantes y la Cena Blanca, la fiesta de graduación de los alumnos de colegios secundarios.

La declaración de Jujuy como “Capital Nacional de la Juventud y la Primavera, con carácter de sede permanente de la Fiesta Nacional de los Estudiantes”  fue lograda mediante Ley 25.933 sancionada en septiembre de 2004 por el Congreso de la Nación.

La Cena Blanca va en ese mismo camino, por su historia, por sus nobles objetivos y sobre todo por la constancia que tuvo a lo largo de más de 80 años. Este encuentro de "gala" del estudiantado, es propio de nuestro Jujuy e identifica a todo un sector de la sociedad que con esmero va creciendo y desarrollándose en base al estudio.

Los jóvenes jujeños, esperan finalizar el quinto año de la secundaria para cumplir con este ritual, que llevarán grabado para el resto de sus vidas. A lo largo de estos años, se tejieron miles de historias, de parejas, de amistades que quedaron selladas para siempre o que terminaron simplemente luego de un feliz encuentro.

Pero la mejor historia es la de aquel grupo de chicas de la Escuela Normal, que fueron las iniciadoras de un singular acontecimiento que fue creciendo en importancia y tomando diferentes matices, pero que nunca dejó de realizarse: La Cena Blanca.

Las páginas de la historia dejan establecido que transitaba la década del 30 cuando un grupo de jovencitas estudiantes del magisterio, se reunieron por primera vez en una "cena de gala" para cerrar un ciclo en sus vidas: el de estudiantes.

Los recuerdos nos remontan a noviembre de 1936 y nos llevan directamente a los pasillos o aulas de la vieja Escuela Normal, donde realmente se pergeñó esta celebración que luego, con el paso del tiempo, se fue convirtiendo en una bella tradición.  

El entusiasmo juvenil de aquellos estudiantes del último año del secundario en la Escuela Normal Juan Ignacio de Gorriti, fue le promotor de todo. Eran 27 mujeres y 3 varones, que estaban prontos a recibir su honroso título de Maestros Normales Nacionales.

Pero el objetivo no solo era reunirse para celebrar la finalización de sus estudios; había un desafío en el medio y era dirigido a  los alumnos del otro histórico Colegio de la ciudad, el Nacional N° 1, con quienes mantenían ciertas disputas estudiantiles. Quizás este fue el principal motivo del encuentro las chicas de la Normal.

Para los varoniles autores del ya famoso "Vejigazo", la idea no les entusiasmaba mucho; ellos sostenían una posición rígida de mantener distancia. Recordemos que el “Vejigazo” era una fiesta local y estudiantil que se realizaba solamente en San Salvador de Jujuy y se destacaba por sus características propias y su lucha contra la política tradicional, que se materializa a partir del año 1940, cuando surge la idea de una revista que consistía en notas jocosas, avisos comerciales y fotografías del elenco artístico. Luego de la Revolución de 1943 las veladas estudiantiles bajaron la intensidad sobre todo en el aspecto político. En el año 1947 se llevó a cabo el último “Vejigazo” que fue prohibido por razones culturales.

Al percibir este rechazo, las 27 jovencitas fijaron el día 14 de noviembre para la celebración del acontecimiento y el lugar de encuentro fue el elegantísimo Hotel París que, por esos años, estaba ubicado en calle Belgrano al 800. Cuando alguien preguntó cómo irían vestidas las mujeres,  una de ellas dio la orden: "Todas de blanco, en romántico organdí". Hacía referencia al vestido blanco, largo, como el de novia.

Las chicas de la Normal, decidieron finalmente no admitir a ningún egresado del Colegio Nacional y  cenaron en un ambiente de total camaradería y entre bromas y remembranzas. Bailaron al son de la Orquesta Tarantini y al ritmo del piano.

Para las jovencias y los pocos varones, la velada fue inolvidable. La historia nos dice que esos años, participaron de esta ceremonia, Leonor Sánchez, Rosa Oieni, Elva Cáceres, Blanca Rosa Caso, Gladis Elsa Ricotti, Isabel Barrau, Aniía Roger, Nelly José, Ernestina Vagó, María Luisa Arias, María Angélica Campos, Rosalía Marrone, Olimpia Cristina Barrionuevo, Rosa Aré, Amelia Baca, Aya Peralta, Blanca Martín, Electra Passini Bonfanti, Rosario Zorrilla, Lidia Catán, Adela Gaya, Nélida Pavesse, Lucía Gutiérrez, Lidia Vagó, Felisa Maróstica, Lía Duarte, Arminda Saravia. Lo varones graduados fueron Miguel Angel Stábile, Antonio Juan Villar y José Matías Estopiñán.

Aquella primera Cena Blanca también tuvo la presencia de la regente de la Escuela y profesora de Metodología, la señora Ángela Vidal de Merino, la profesora Luisa Carrillo de Zalazar Altamira, su esposo y los profesores Luis Zurueta y Adrián García del Río.

Días más tarde, el 10 de diciembre a las 10 de la mañana, tuvo lugar la Misa de Acción de Gracias en la Iglesia San Francisco, un día después de la fecha dispuesta para rendir el último examen ya que, por ese entonces, se tenían que aprobar las 14 materias del cuarto año para graduarse.

Con el paso de los años, la Cena Blanca fue tomando importancia, se transmitió a todos los colegios que nacían en la floreciente Tacita de Plata. Todos los años se multiplicaban los egresados, ya se habían sumado los chicos del Nacional 1.

Sin embargo a pesar de los años, el estudiantado supo conservar intacta la esencia y su objetivo de esta cena: "coronar majestuosamente con elegancia y estilo victoriano, la finalización de una etapa importante de la vida: abandonar la adolescencia para empezar a transitar la vida adulta".

Para los estudiantes jujeños, pasó a ser una institución esta celebración que se diferencia de demás festejos que se realizan en otras provincias, por el sentido de integración que tiene. Es la única ocasión donde todos los chicos de los colegios secundarios de la provincia, se reúnen en una noche de gala, donde disfrutan de una noche mágica que se conjuga con la alegría y la tristeza de ser el último encuentro fraterno con muchos de sus compañeros.

Con el paso de los años también fue cambiando el lugar de realización de la fiesta. De aquel viejo salón, se pasó a otros locales tradicionales hasta llegar a la Sociedad Española en la década del 70. También, los patios de la Escuela Normal supieron albergar este acontecimiento ya histórico y en los últimos años, se optó por los predios del RIM 20, único lugar capaz de albergar a los más de 3.700 chicos que tendrá como protagonistas este año la cena Blanca.