Una de las implicadas es Deolinda Hayde Liquitay, hermana de Alberto Abel Liquitay, detenido junto a su hermano David Liquitay Choque el 12 de enero pasado. Ambos fueron imputados en ese momento por los delitos de "transporte de estupefacientes y lavado de activos provenientes del narcotráfico agravado por su habitualidad y por ser cometido por un grupo organizado".
De acuerdo al MPF, los dos son hijos de Alberto Estanislao Liquitay, fundador principal del clan, cuyas maniobras de tráfico datan de 1978 y consistieron en el transporte de droga desde La Quiaca al sur del país, lo que se hacía ya sea por distintos vehículos, o bien, mediante el envío de encomiendas, entre otras modalidades. En 2020, Alberto Estanislao Liquitay falleció y el mando de la organización quedó en manos de Alberto Abel y de Liquitaya Choque, quienes continuaron con la empresa delictiva.
Además de Deolinda Liquitay, las imputaciones alcanzaron ahora a su pareja, Mario Gómez y a Brian Esquivel, Matías Gauto, Darío Giménez, Yesica Brenda Avendaño y Sabrina Saravia. Por otra parte, a pedido de la fiscalía, se dictó la captura nacional e internacional de otros dos implicados.
En función de los riesgos procesales, tanto de fuga como de entorpecimiento procesal, la gravedad del hecho y la escala penal por encima del mínimo para una pena de ejecución condicional y las conexiones existentes entre miembros del clan con funcionarios de diversos organismos, los representantes del MPF solicitaron la prisión preventiva de todos los acusados, con excepción de Saravia y Avendaño.
El Juzgado Federal de Garantías N°2 de Jujuy hizo lugar a la prisión preventiva de cinco de ellos y ordenó que Esquivel, Gauto, Giménez y Gómez sean detenidos de inmediato y trasladados a una unidad carcelaria del Servicio Penitenciario Federal. En cuanto a Deolinda Liquitay, se dispuso que cumpla la detención bajo la modalidad de arresto domiciliario. Respecto a Saravia y Avendaño, se dictó la prohibición de salir del país y de no entorpecer el proceso.
La investigación
La fiscalía explicó que la investigación comenzó el año pasado y que la tarea principal se concentró en detectar los nexos entre los acusados y, sobre todo, la vinculación con numerosos bienes y cuentas bancarias, lo que determinó la calificación principal del caso.
El trabajo realizado al respecto permitió, en enero pasado, la realización de 31 allanamientos y la detención de David Liquitaya Choque y Alberto Abel Liquitay. En ese momento, se secuestraron más de 20 automóviles, 12 camionetas, 7 camiones, 6 motos y 3 cuatriciclos.
También se congelaron varias cuentas bancarias, se procedió a la clausura de 6 locales comerciales y se incautaron importantes sumas de dinero en efectivo, entre pesos argentinos, dólares, euros y pesos bolivianos, aspectos que fueron expuestos en detalles el 12 de enero pasado, al formalizar la investigación contra los “jefes” de la organización.
Posteriormente, y como resultado del avance de las pesquisas llevadas adelante por personal de Unidad de Procedimiento Judiciales Jujuy, de Gendarmería Nacional, se llevó a cabo otro allanamiento en mayo pasado, en donde se recolectaron más pruebas y se determinaron las nuevas imputaciones.
Además, de las vinculaciones de los acusados con los bienes incautados, las cuentas bancarias y los locales comerciales, se resaltó la relación de los mismos con diferentes casos de transporte de estupefacientes de la jurisdicción Salya y Jujuy.