Morales fue uno de los cinco gobernadores que habló en el anexo de la cámara, donde ayer expuso el ministro de economía Martín Guzmán junto al equipo económico. El mandatario provincial aseguró que hay “unanimidad” entre los gobernadores en la aceptación del acuerdo y habló de los perjuicios de un default para las provincias.
En su alocución pidió “tolerancia” y “diálogo” entre las fuerzas políticas para superar la “grieta”. Esas expresiones desataron la indignación de los diputados del Frente de Izquierda, quienes le reprocharon la detención de 7 manifestantes que continúan privados de la libertad y permanecen alojados en el Penal de Gorriti luego de la movilización que protagonizaron organizaciones sociales el miércoles 2 de marzo.
“El que está preso por delincuente, está preso”, contestó ante las quejas airadas del diputado Alejandro Vilca y sus pares, Nicolás Del Caño y Miriam Bregman. En la provincia de Jujuy, Morales es cuestionado por sectores políticos y civiles a raíz del sesgo autoritario de su gestión ante adversarios políticos y periodistas críticos, lo que le valió el mote de “emperador”.
Sin embargo, su discurso en el Congreso de la Nación se basó el pedido de “diálogo” con el objetivo de acordar “8 o 10 puntos centrales” para que el país supere las recurrentes crisis económicas y políticas. “La gente está harta, no ve que la política le resuelva los problemas. Los partidos políticos tienen un rol central, dentro de ellos, el peronismo y el radicalismo”, aseveró y recibió aplausos, entre ellos, del jefe de gabinete Juan Manzur.
“Los sectores por izquierda o por derecha son antidemocráticos, ponen en riesgo lo que nos costó tanto al peronismo y al radicalismo, pero en gran medida es responsabilidad nuestra”, añadió pidiendo autocrítica, mientras el diputado Del Caño le espetaba “metiste en cana 7 trabajadores”.
Las consecuencias del default
Finalmente, el gobernador de Jujuy enumeró cuáles serían las consecuencias de una cesación de pagos ante el FMI, en el hipotético caso de que el Congreso rechace el acuerdo.
“Tenemos listo el financiamiento de China y tendremos que ir a buscar un bono verde por el 15% del equity. Si entramos en default no vamos a poder hacer nada de eso, lo que significa 1000 puestos de trabajo. Tampoco podremos poner en marcha la planta termosolar que hemos desarrollado con el INVAP, ni la fábrica de baterías de litio que ha comprometido la empresa china Gangfengh. Estos son en términos concretos las consecuencias que genera la posibilidad de un default”.