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Extraña política de Seguridad en el Gobierno de Fellner

Avanzan las obras para la nueva Central de Policía y el Servicio Penitenciario, pero las comisarías en los puntos más conflictivos de la provincia, tienen muchas necesidades.

Muchos de esas dependencias carecen de elementos mínimos para garantizar seguridad, carecen de efectivos en un número razonable, y en algunos casos, se caen a pedazos.

La inversión en obras para la creación de una nueva Central de Policía, demuestran las dificultades en el actual Gobierno para establecer prioridades teniendo en cuenta las necesidades reales de la gente.

Si bien la recuperación del Cabildo y el casco histórico de la ciudad es una inversión valorable para el sentir de los jujeños, contrasta con la dura realidad que deben enfrentar los efectivos policiales que cumplen funciones en zonas más calientes, por el nivel de inseguridad que se vive.

La denominada triple frontera, en la intersección de los barrios Bartolletti, San  Jorge y Bárcena, es un caso emblemático, pero no el único. Allí, tres efectivos policiales, sin ningún tipo de armamento más que sus bastones, sin móviles ni motocicletas y sin teléfonos, están obligados a garantizar la seguridad de 9 barrios y 4 asentamientos, con una población aproximada de 12 mil personas.

El mecanismo de trabajo es irrisorio: en caso de recibir una denuncia, el 911 les informa por radio, ellos a su vez solicitan la asistencia de un móvil en la comisaría más cercana y aguardan la ayuda. Generalmente, tras todo ese proceso ya no quedan rastros de los delincuentes y la policía arriba al lugar con los hechos consumados.

Villa Belgrano, la Seccional Sexta, Campo Verde, las comisarías de Maimará y El Talar, son sólo algunos de los ejemplos donde esta compleja realidad se reproduce.

Las obras para la creación de una nueva Central de Policía se presupuestaron inicialmente por un valor aproximado a 10 millones de pesos. ¿Cuántos de esos fondos podrían haberse destinado para levantar las precarias condiciones de las comisarías? ¿Debería haberse invertido esos recursos en reforzar la seguridad donde la gente sufre con mayor intensidad los efectos de la delincuencia?

La inquietud está planteada.

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