El pasado lunes, una niña de 12 años de edad perdió la vida en un grave accidente de tránsito ocurrido en la Ruta 9 a la altura del Barrio Alto Padilla, hecho en el que tres vehículos particulares estuvieron involucrados en el hecho. La menor Natalia Galián, quedó atrapada entre los hierros de uno de los vehículos involucrados en el accidente y falleció casi instantáneamente
“Evaluar para dar una licencia de conducir está al mismo nivel que la portación de armas”
La especialista e integrante de la Comisión Nacional de Psicología del Tránsito de la República Argentina, Araceli González, se refirió así a la problemática de la seguridad vial a raíz de las continuas muertes por accidentes de tránsito en la provincia de Jujuy.
El hecho fue sido causado por otro vehículo que era conducido por un sujeto en aparente estado de ebriedad, que intentó darse a la fuga, pero que pudo ser localizado por personal policial y puesto a disposición de la justicia, aunque horas después fue liberado.
Este lamentable accidente es uno más de los tantos que suceden a diario en la provincia de Jujuy, sobre todo los fines de semana, cuando el número de personas que conducen alcoholizadas crece considerablemente a pesar de los controles.
Por ello, el tema de la seguridad vial se ha configurado como uno de los temas principales en la sociedad jujeña a la hora de buscar soluciones a tantos siniestros viales ocurridos por descuidos y negligencias de los conductores.
En este sentido, la licenciada Araceli González, integrante de la Comisión Nacional de Psicología del Tránsito de la República Argentina y miembro del Comité Internacional de la Psicología del Tránsito, comentó a Radio 2 que “la psicología del tránsito es una de las cuestiones que está bastante relegada en cuanto a lo que es la implementación de la licencia de conducir a nivel nacional. Si bien la ley establece que (los conductores) deberían tener una evaluación psicofísica, no existen psicólogos en la mayoría de los municipios del país que hagan este tipo de evaluaciones”.
“Lo que el psicólogo va a hacer es no solo evaluar cuestiones que tengan que ver con atención, percepción, concentración, que son cuestiones fundamentales a la hora de conducir, sino que también puede hacer una proyección de cómo es el comportamiento de esta persona ante distintas situaciones. El tránsito, generalmente, conlleva a situaciones de estrés o a situaciones de tensión permanente que hacen que una persona reacciones de una determinada manera diferente a cómo reaccionarían en otras situaciones más tranquilas o más relajadas. Entonces, sería impotante ver cómo esta persona va a reaccionar frente a distintas situaciones de depresión”, dijo.
Además, la especialista subrayó que “evaluar una persona para darle la licencia de conducir está al mismo nivel que evaluar a una persona para portación de armas porque uno está dándole un arma a una persona, ya sea un vehículo o un arma reglamentaria, entonces nosotros tenemos que tener un cuidado especial y ver si esta persona zona en condiciones de conducir”.
“El hecho de conducir alcoholizado muestra un poco valoración de esa persona hacia su propia vida. Nosotros, desde el primer momento que introducimos alcohol en sangre, ya estamos generando algún tipo de alteración en el cuerpo, entonces eso a la hora de conducir nos va a afectar”.
“En realidad, lo ideal sería alcoholemia cero a la hora de conducir, porque la ley plantea que 0,5 de alcohol en sangre está permitido para conductores particulares y en realidad desde el primer momento que introducimos alcohol en sangre –sin llegar al 0,5- ya hay una disminución de los reflejos, no podemos percibir de modo adecuado las distancias, hay un incremento del tiempo de reacción, hay una disminución de la percepción del riesgo y todavía no estamos fuera de lo que plantea la ley como permitido”, sostuvo.
Este lamentable accidente es uno más de los tantos que suceden a diario en la provincia de Jujuy, sobre todo los fines de semana, cuando el número de personas que conducen alcoholizadas crece considerablemente a pesar de los controles.
Por ello, el tema de la seguridad vial se ha configurado como uno de los temas principales en la sociedad jujeña a la hora de buscar soluciones a tantos siniestros viales ocurridos por descuidos y negligencias de los conductores.
En este sentido, la licenciada Araceli González, integrante de la Comisión Nacional de Psicología del Tránsito de la República Argentina y miembro del Comité Internacional de la Psicología del Tránsito, comentó a Radio 2 que “la psicología del tránsito es una de las cuestiones que está bastante relegada en cuanto a lo que es la implementación de la licencia de conducir a nivel nacional. Si bien la ley establece que (los conductores) deberían tener una evaluación psicofísica, no existen psicólogos en la mayoría de los municipios del país que hagan este tipo de evaluaciones”.
“Lo que el psicólogo va a hacer es no solo evaluar cuestiones que tengan que ver con atención, percepción, concentración, que son cuestiones fundamentales a la hora de conducir, sino que también puede hacer una proyección de cómo es el comportamiento de esta persona ante distintas situaciones. El tránsito, generalmente, conlleva a situaciones de estrés o a situaciones de tensión permanente que hacen que una persona reacciones de una determinada manera diferente a cómo reaccionarían en otras situaciones más tranquilas o más relajadas. Entonces, sería impotante ver cómo esta persona va a reaccionar frente a distintas situaciones de depresión”, dijo.
Además, la especialista subrayó que “evaluar una persona para darle la licencia de conducir está al mismo nivel que evaluar a una persona para portación de armas porque uno está dándole un arma a una persona, ya sea un vehículo o un arma reglamentaria, entonces nosotros tenemos que tener un cuidado especial y ver si esta persona zona en condiciones de conducir”.
“El hecho de conducir alcoholizado muestra un poco valoración de esa persona hacia su propia vida. Nosotros, desde el primer momento que introducimos alcohol en sangre, ya estamos generando algún tipo de alteración en el cuerpo, entonces eso a la hora de conducir nos va a afectar”.
“En realidad, lo ideal sería alcoholemia cero a la hora de conducir, porque la ley plantea que 0,5 de alcohol en sangre está permitido para conductores particulares y en realidad desde el primer momento que introducimos alcohol en sangre –sin llegar al 0,5- ya hay una disminución de los reflejos, no podemos percibir de modo adecuado las distancias, hay un incremento del tiempo de reacción, hay una disminución de la percepción del riesgo y todavía no estamos fuera de lo que plantea la ley como permitido”, sostuvo.

