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El drama de los basurales a cielo abierto en Jujuy

El día Mundial del Medio Ambiente dejó expuesta la desidia de la provincia en la gestión de la basura.

Luego de permanecer 16 años como diputada provincial, la ingeniera María Elina Domínguez desembarcó en la Secretaría de Gestión Ambiental de la Provincia el 17 de mayo de 2014.

Desde entonces, la funcionaria intentó mostrar gestión en distintas temáticas relacionadas con el medio ambiente.

Sin embargo, el problema más evidente, el más contaminante y el que mayor preocupación trae entre los ciudadanos jujeños preocupados por el medio ambiente, ha estado ausente en su cargada agenda.

Los basurales a cielo abierto proliferan por los rincones de la provincia. La basura se arroja en las márgenes de los ríos, en descampados o tierras fiscales,  sin tratamiento alguno, con la posterior quema que realiza la gente que busca reciclar para sobrevivir, en una acción directamente contaminante para el ambiente.

Los municipios arrojan los residuos sin ningún prurito en cualquier descampado, y la provincia no instrumentó ninguna política definida o al menos un atisbo de reacción, que reúna a los jefes comunales para comenzar a abordar esta problemática.

Una muestra de esto es la alarmante afirmación de la comisionada municipal de Puesto Viejo, Lidia Veleizán, quien reconoce que la basura se acumula en un descampado y posteriormente es el mismo Estado municipal el que se encarga de quemarla.

Según la Ley General de Medio Ambiente de la Provincia de Jujuy, el Estado debe regular los factores que puedan afectar el ambiente, tales como residuos, sustancias tóxicas y peligrosas, olores y cualquier forma de energía.

En su artículo 6, la ley considera como un factor de deterioro para el medio ambiente la acumulación o disposición inadecuada de residuos, desechos o desperdicios.

Evidentemente, por acción u omisión, la Secretaría de Medio Ambiente, al menos desde la asunción de la ingeniera Domínguez, está violando la ley.