30 años del "Encuentro de Copleros" al pie del cerro de los siete colores
(Télam)
La cita de hoy es de copleros de las regiones del Valle, de la Quebrada de Humahuaca y la Puna, pero también de la localidad de Iruya, Salta, desde donde se acercan a Purmamarca para hacer escuchar sus estrofas de cuatro versos.
"El encuentro está simplemente destinado a preservar el canto de la copla", dijo a Télam Laura Vilte quien, junto con su hermana Selva, organiza la tradicional reunión de copleros, pero además "convoca a muchos de los turistas que asisten con todo respeto a escuchar el canto más simple".
"Es el canto de los pastores, de los arrieros, además se entona en los festejos colectivos y en los íntimos", dijo la integrante de la familia Vilte.
Laura y Selva, organizadoras del encuentro que este año coincide con los 30 años de recuperación de la democracia en Argentina, sufrieron en el seno de su familia la desaparición de otra de sus hermanas: Marina Vilte, ex secretaria general del gremio de los maestros, fundadora de la Ctera.
Como anticipo del encuentro, el viernes 11 habrá un acto cultural en la plaza del pueblo con la recordación de los copleros fallecidos y a partir de las 19, actuarán Tomás Lipán, Mónica Pantoja, y Luisa Calcumil.
Además se espera la participación de la artista y defensora del canto Wichi, la salteña Silvia Barrios, del grupo de danzas Greda y del conjunto "Che Mandinga".
El gran festejo será el sábado, cuando en la remozada plaza del pueblo, medio millar de copleros armen rondas y contrapuntos al son de las cajas norteñas.
"Esperamos entre otros a Julieta Gutiérrez, una joven pastora que vive en el pueblo de El Moreno, en el departamento de Tumbaya, a pocos kilómetros del nevado El Chañi, de 6.200 metros sobre el nivel del mar", anunció Laura.
Para la organizadora, "Julieta es una de las mejores copleras. Camina un día y una noche hasta la localidad de Reyes, donde toma un colectivo que la traerá hasta Purmamarca a cantar".
Entre sus habilidades, destacó "la del contrapunto" y "la de poder pasar una hora respondiendo -incluso a los hombres-, y de hacerlo sin repetir ni una vez la misma copla".
Vilte diferenció las tonadas de las copleras y copleros de los valles, "que son más largas, más bagualadas, de las más lentas -propias de la Quebrada, como son las de Purmamarca".
"Lo importante es ir buscando las tonadas hasta que se produce el encuentro", explicó Laura en un intento por descifrar la clave que permite disfrutar del canto de los cerros.
El escritor colla, Sixto Vázquez Zuleta, investigador de la lengua quechua, docente y autor de numerosos ensayos y obras de la literatura indígena dijo a Télam que "el encuentro de copleros pone en valor a la copla como parte del patrimonio cultural intangible del pueblo".
"Para los más jóvenes, el encuentro es una oportunidad para conocer la poesía popular de los ancestros, que sigue viva en las voces de los copleros y copleras de la Quebrada como hace siglos", estimó.
Vázquez Zuleta, que además es el fundador del Museo de Humahuaca, contó que las coplas pueden ser "amatorias, políticas y picarescas", tal como las clasificó en un cancionero Juan Alfonso Carrizo, entre 1930 y 1940, el más importante recopilador de coplas de Salta, Tucumán, Jujuy y Catamarca".
La copla -que es poesía popular del habitante del norte argentino- "recupera la lengua quechua (Runasimi) de la tradición oral, y se escribe en español en cuartetas de ocho sílabas", explicó el referente de la cultura colla.