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Denuncian malos tratos a beneficiarios del ISJ

Un ciudadano jujeño, denunció malos tratos que recibió de las autoridades del ISJ, cuando su esposa atravesó una grave enfermedad que posteriormente la llevó a la muerte. Falta de provisión de medicamentos, leches, pañales, negación a atención domiciliaria, fueron algunos de los abusos recibidos.

La gestión polémica que tiene como protagonista el presidente Palumbo, no solamente se extiende a la mala administración de los recursos del organismo, sino también a la falta de atención y prestación médica.

Ernesto Cuevas, contó a Radio 2 que gracias a las denuncias que involucra a todo el directorio del ISJ, llegó a determinar el porqué de las negativas  y la falta de fondos para atender las necesidades de los afiliados.

“No solamente veo la mala conducta de los directivos, sino también de los empleados funcionales a los directivos. Tratan muy mal a la gente, pusieron en duda mi estado civil con mi esposa que estaba agonizando en ese momento y que hace dos meses falleció” sostuvo Cuevas adelantando los malos tratos recibidos de la obra social de los empleados públicos.

Recalcó que al realizar el pedido para la internación domiciliaria de su esposa, el ISJ a través de una médica se le niega la prestación, “muy alegremente me dice que la organización no tiene incorporado este tipo de servicio”.

Además la aseguró esa profesional, que “si me veía muy afectado, en todo caso que reitere el pedido, con la presentación de toda la documentación que había presentado en primera instancia”. La profesional que le dio esa repuesta es la doctora Patricia Medina, quién “rechaza el pedido y dice que no hago mención al pedido de internación domiciliaria y por lo tanto no corresponde”.

Cuevas a través de la ayuda de amigos, consiguió la posibilidad de una internación domiciliaria a posterior, pero tuvo que pagar 6 mil pesos por semana.

“Me duele lo que hicieron conmigo y me pongo a pensar tanta gente que murió en el camino por falta de atención” reflexionó Cuevas quien además aseveró que “por cada pedido y cada necesidad, había que presentar un escrito”, pero además requerían “la opinión de los distintos profesionales que intervenían” y aparentemente no era suficiente la historia clínica que el médico de cabecera había confeccionado y firmado.

“La burocratización es otro de los males que tiene el ISJ, muy bien construido y constituido a adrede” recalcó. Sostuvo sus dichos afirmando que “para pedir pañales había que hacer una nota refrendada por el médico. También para pedir leche, por la necesidad de contribuir a mejoría, se necesitaba de dos leches, que son medicamentosa muy caras en ese momento”.

En el caso de la leche, a pesar de haber realizado toda la documentación necesaria, pero al final salieron con que tenía que comprar al ISJ a menor precio. “Cada lata costaba 280 pesos, tenía que pagar 120 pesos, pero tenía que pagar”.

Una segunda leche no se la otorgaron aduciendo que “es  una exquisitez”, por eso no se autorizaba. “Si ya había una primera receta de leche Ensure, era suficiente. Pero el médico de cabecera era el que hacía el pedido y el médico del ISJ lo rechaza. Cuando me la otorgan, tenía que pagar el 50%”.

Igual situación vivió cuando solicitó los pañales que necesitaba permanentemente en los últimos meses. “No podía  retirar porque no había recursos para comprar” afirmaron.

“Me invitaron a que haga una nota solicitando la autorización para el reintegro de ese dinero” recalcó. Pero el monto reintegrado era al costo que ellos compraban o le pagaban a su proveedor, no al costo de la farmacia que es otro precio.

“Ahora veo con claridad cómo y porque había esa mezquindad y para peor de males, los profesionales que dictaminan que contestan, no hacen ninguna intervención ocular, sino burocrática. Esos profesionales son auditores, por ejemplo la Dra. Medina me contesta que no me daban la prestación porque no estaban incorporados” sostuvo finalmente Cuevas. .

 

 

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