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El intendente Jorge pintó Vía Parking, pero dejó intactos los cráteres: la prioridad sigue siendo cobrar

Mientras los vecinos esquivan pozos para no romper sus vehículos, la Municipalidad de San Salvador de Jujuy volvió a dejar en evidencia cuáles son sus prioridades. No fueron a reparar las calles. No taparon los baches. No mejoraron la circulación. Lo único que hicieron fue repintar los espacios de Vía Parking para que el sistema de cobro siga funcionando con normalidad.

La escena ocurrió apenas un día después de que se hiciera pública la situación de una cuadra de calle Salta, entre Patricias Argentinas y Ramírez de Velazco, a pocos metros del Hospital Pablo Soria. Allí pueden contarse enormes pozos que representan un riesgo permanente para quienes estacionan y circulan por la zona. Sin embargo, la respuesta municipal no fue solucionar el problema, sino remarcar el lugar donde los conductores deben seguir pagando por estacionar.

La imagen resulta difícil de explicar. Por un lado, el municipio promociona Vía Parking como un sistema de estacionamiento "fácil y cómodo", aumenta periódicamente la tarifa y controla que cada automovilista pague por utilizar el espacio público. Por el otro, ese mismo espacio público permanece completamente deteriorado, sin condiciones mínimas de seguridad para quienes financian el servicio.

La contradicción es evidente. Es como ingresar a un comercio, pagar el precio de un producto nuevo y recibir uno roto. Ningún consumidor aceptaría semejante situación. Sin embargo, eso es exactamente lo que ocurre cuando el municipio cobra por estacionar sobre calles destruidas y luego se desentiende de los daños que puedan sufrir los vehículos.

Lo más llamativo fue la decisión tomada después de las denuncias públicas. Muchos vecinos pensaron que la presencia de empleados municipales significaba el inicio de las tareas de reparación. Pero no ocurrió así. Los trabajadores únicamente repintaron la demarcación del estacionamiento medido y se retiraron, dejando exactamente los mismos baches que habían motivado los reclamos. Una decisión que muchos interpretaron como una verdadera burla hacia quienes todos los días pagan por utilizar esas cuadras.

La situación también reabre otro interrogante. Durante su gestión, el intendente Raúl Jorge impulsó una tasa vial aplicada sobre la carga de combustibles con el argumento de generar recursos para mejorar el estado de las calles. Años después, la recaudación existió, el tributo se cobró, pero el deterioro del pavimento continúa siendo una de las principales quejas de los vecinos.

Mientras las líneas del Vía Parking vuelven a lucir impecables, los pozos siguen donde estaban.