Temer reclama a Maduro que acepte ayuda humanitaria
En un violento episodio que suma tensión al creciente flujo de inmigrantes de Venezuela hacia Brasil, una enardecida turba de vecinos de la localidad de Mucajaí, en el norteño estado de Roraima, invadió un refugio de venezolanos y los expulsó del pueblo, mientras que el presidente Michel Temer exhortó al régimen de Nicolás Maduro a pacificar el país para resolver la crisis humanitaria.
Anteayer por la noche, unos 300 inmigrantes venezolanos fueron sacados a golpes y gritos de la escuela abandonada que habían ocupado en Mucajaí, unos 60 km al sur de Boa Vista, capital de Roraima, luego de que un poblador brasileño local murió en una confusa pelea en un bar la noche del domingo. En pánico, las familias venezolanas huyeron hacia la estación de ómnibus y dejaron atrás sus pertenencias. Los atacantes hicieron una hoguera con las ropas, los documentos y los muebles de los refugiados, a la vez que esparcieron por el piso toda la comida que había guardada en el lugar.
"No los queremos acá. Ellos provocan vandalismo y peleas y andan por las calles armados con machetes. Muchos han invadido casas para cometer diversos crímenes y ahora una persona murió. La situación está insoportable", afirmó Jonas Vieira.
Según la Policía Militar de Roraima, que reforzó su presencia en la zona tras el incidente, no hubo muertos ni heridos en la escuela. El comisario Paulo Henrique aclaró que se investiga qué sucedió durante la pelea en el bar, en la que falleció Eules Marinho de varias puñaladas.
Tres venezolanos habían sido detenidos por el caso, pero dos de ellos ya habían sido liberados; otro, el adolescente Luis José Figuera Guillén, fue asesinado de una puñalada en otro punto del pueblo la misma noche de la riña en el bar.
Los venezolanos que no pudieron irse de Mucajaí acamparon en la terminal de ómnibus con protección policial.
"Perdí mi visa, mi pasaporte, la cédula venezolana. Vinimos acá para trabajar porque en Venezuela no hay comida. Ahora no sabemos qué hacer", se lamentó, desesperada, Amparo Urdaneta.
No es el primer ataque que sufren los venezolanos en Roraima.
En febrero, en Boa Vista, dos viviendas de inmigrantes en las que había varios chicos fueron incendiadas con cócteles molotov; dos personas resultaron heridas por quemaduras.
Fuente: La Nación

