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Incontinencia urinaria, un problema del que se debe hablar

La pérdida del control de la vejiga es una afección involuntaria que afecta principalmente a mujeres, pero los hombres no están exentos. La mayoría de las personas no acude a un médico y vive con esto de manera habitual. Un especialista habló del tema y dio recomendaciones.

La incontinencia urinaria es la pérdida de control de la vejiga, que varía desde una pequeña pérdida de orina al estornudar, toser o reírse a la incapacidad total de controlar la orina.

Se trata de algo involuntario y que afecta principalmente a las mujeres, aunque los varones no están exentos.

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Según algunos datos epidemiológicos, solo 3 de cada 10 mujeres con esta afectación consultan sobre el tema con un especialista, el resto lo naturaliza y vive así toda su vida.

Desde Radio 2 se le consultó a Norberto Bernardo, director del Centro Argentino de Urología al respecto. El médico explicó que muchas pacientes se acostumbran a vivir con incontinencia, nunca consultan y principalmente por el hecho de sentir vergüenza. Mientras que las que consultan, “se diagnostican y hacen un tratamiento”.

Entre los diferentes tipos de incontinencias están aquellas que surgen ante la realización de un esfuerzo, como puede ser toser, estornudar, reír, levantar algo pesado, realizar una práctica deportiva o levantarse súbitamente. Otras son las que se presentan con urgencias, deseos imperiosos de orinar, que cuesta diferir.

Si bien existen muchos otros tipos, las más frecuentes son aquellas llamadas ‘mixtas’, que incluyen las pérdidas por esfuerzo y también aquellas motivadas por urgencias.

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En otro tramo de la entrevista, el especialista manifestó que las mujeres que han tenido partos de mucho esfuerzo pueden presentar esta condición, pero no es causa directa, ya que quienes pasaron por una o varias cesáreas pueden tener debilitamiento del piso pélvico y resultar en incontinencia. Lo mismo pasa con las que ya están en edad menopaúsica, son otro grupo que puede presentar esta condición, pero no se descarta que se presente antes de esta etapa.

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En cuanto al tratamiento, es importante destacar que cuánto más precozmente se establezca el diagnóstico, mayor será la cantidad de opciones que podremos darle a la paciente para fortalecer la musculatura y tratar de reconstituir las condiciones que tenía antes de empezar a perder orina.

Los tratamientos son variados, según las características de cada caso. Van desde medicamentos que contribuyen a estabilizar la vejiga; de tipo kinesiológico, como estímulos electromagnéticos que consiste en una silla que tiene un generador donde las pacientes se sientan durante un lapso de 28 minutos y en ese tiempo reciben aproximadamente 4.000 estímulos por segundo y así fortalecer el tono muscular, fortaleciendo la zona de la vejiga.

Para los casos más severos, se propone una cirugía en la que se coloca una malla de refuerzo para reacomodar la vejiga y recuperar la continencia.

Finalmente, Bernardo recomendó no contener mucho tiempo la orina, sobre todo en algunas profesiones donde se posterga por horas el ir al baño y que toda mujer visite al menos una vez al urólogo, sobre todo aquellas que se encuentran en la etapa de la posmenopausia.

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