Chile: Hay 371 cardenales, obispos y curas acusados de abusos sexuales
Desde hace tiempo, viene investigándose en Chile los abusos sexuales cometidos por integrantes de la Iglesia Católica, incluso de altos rangos como cardenales y obispos y también sacerdotes, párrocos, diocesanos y también religiosas contra víctimas que, en su mayoría, son o eran niñas y niños cuando los sufrieron.
Allí, existe una Red de Sobrevivientes de abusos eclesiásticos que lleva adelante una intensa campaña para que Chile y su Estado genere una Comisión de la Verdad y han logrado que el nuevo presidente, Gabriel Boric, se interese por el tema.
Los sobrevivientes de los abusos buscan que se inicie un proceso judicial y de rescate de la memoria de la enorme cantidad de víctima de los abusadores pertenecientes a la Iglesia Católica.
"Según el detallado mapa realizado por la Red, en Chile hay por lo menos 371 personas acusadas y que forman parte de 34 órdenes religiosas. Entre ellas se encuentran cuatro cardenales, 27 obispos, 186 sacerdotes, párrocos y diocesanos; tres capellanes y 15 diáconos", detalla una nota al respecto de la agencia Rt.
Según la información, asimismo, "hay 48 autoridades, ya sean cancilleres, monseñores, directores de colegios, hogares y seminarios, vicarios y superiores; 68 hermanos hermanas y 20 laicos, profesores, catequistas o ministros extraordinarios.
En su investigación, la red coloca el nombre y el apellido de cada uno de los acusados. Sin embargo, la red asegura que apenas se denuncian entre el 4% y el 6% de estos graves delitos, y sólo una tercera parte de las víctimas logra llegar a acusar a sus abusadores.
Red de sobrevivientes, en su página, asegura: "Los sobrevivientes que reúne esta Red somos personas que en nuestra niñez, juventud o siendo adultos hemos sufrido abuso de poder, abuso de conciencia, abuso sexual, por parte de sacerdotes, religiosas, laicos, en entornos eclesiásticos".
Y continúa: "También somos los que hemos padecido el encubrimiento sistemático de parte de la Iglesia Católica durante décadas, al proteger a estos delincuentes cambiándolos una y otra vez de ciudades y de países, escondiéndolos de la justicia e incluso disfrazando esa impunidad bajo la apariencia de un 'castigo' (...) somos los que día a día recordamos a los que han partido sin ver justicia, que se han suicidado al no soportar más las secuelas de este delito. En nombre de ellos también damos nuestra lucha".