Jujuy | Historias

Tres protectoras contra el maltrato y el abandono

En un nuevo recorrido por las calles, volvimos la vista hacia los seres más indefensos que habitan en ella, los que no tienen voz, pero sienten y sufren como cualquier ser, los animales abandonados. Pero no nos vamos a detener sólo en ellos, vamos a encontrarnos con quienes a capa y espada defienden sus derechos: las protectoras de animales de Jujuy.

Daniela Zárate, Gabriela Baduzzi y Sofía Jakobs son tres protectoras de animales y activistas de sus derechos, que han brindado una gran parte de su vida a esta causa. Cada una da batalla en su frente contra el maltrato y el abandono: Daniela en la Voz Animal,  Gabriela en el Hogar San Roque y Sofía en Narices Frías.

Si bien en los últimos años se ha avanzado un poco en la conciencia hacia el cuidado de los animales, el problema del abandono persiste y está en la falta de educación y compromiso que los dueños tienen para con ellos.

Traer un perro o un gato a la casa, supone siempre pensar a largo plazo que el animalito vivirá muchos años y que necesita su espacio, su comida, cuidados veterinarios y sobre todo cariño. Sin embargo hay gente que el entusiasmo de tener un nuevo amigo les dura poco y ni bien surge algún problema, deciden dejarlo a su suerte. En el peor de los casos llegan a abandonar camadas enteras.

En la soledad de la calle y ante la indiferencia del resto de la gente, aparecen ellas, las protectoras de animales. Su enorme bondad no las deja irse sin hacer algo por estos seres de cuatro patas.

Le preguntamos a Daniela que significa ser protector animalista para ella y nos dijo, “Es sentir empatía, mirar a los ojos a un perro y entenderlo, ayudarlo, conocer sus derechos y saber que hay una ley. El compromiso y ser responsable, es ser protector”.

Sofía va más allá y expresa que “Ellos no tienen una voz para defenderse, entonces estamos acá para hablar por ellos. Hacemos lo mejor que podemos, cada uno rescata mucho o poco pero hace lo que puede”.

Por su lado, Gabriela nos contó que nunca fue su idea tener un espacio para contener animales abandonados, pero fue su perrita ‘Reina’, adoptada de la calle, quien le hizo ver que había muchos más como ella esperando ayuda.

“Rescataba uno o dos, los castraba y los daba en adopción. Nunca me imaginé a que iba a llegar como al día de hoy a tener 332 animales. Esto se desencadenó por circunstancias que estuvieron fuera de mi límite”.

Cuando les preguntamos cuáles fueron las peores cosas que vieron, las historias son tremendas y realmente genera indignación pensar que existe gente con tanta maldad.

Con tristeza en la mirada, Daniela nos contó que una vez se topó con una maestra en Palpalá, que se fue de vacaciones y dejaron a su perro en la casa, en el patio de adelante.

“Era un saco de huesos sin agua sin comida, tenía una infección en la cola, era un espanto. El nivel de crueldad que hay en el humano es increíble”.

Sofía recuerda siempre el caso de ‘La Negrita de Cuyaya’, un aberrante segmento de su lucha que le quedó marcado como una cicatriz.

“Lo peor que vi en un perro fue el caso de la Negrita de Cuyaya, su dueño le estaba pegando con un palo en la cabeza fuimos a rescatarla estuvimos con la policía afuera. La perrita estuvo días agonizando y lamentablemente falleció. Pero no terminó ahí, nosotros hicimos una denuncia penal, primero por amenaza de muerte hacia mí y por maltrato animal bajo la ley 14.346”.

El caso duró tres años y fue el único que llegó a la justicia y logró tener una sentencia: un año y medio de tarea comunitaria para el agresor.

Otro caso que no olvida fue el de un perrito que lo tenían en una casa, atado de sus extremidades para maltratarlo.

“En una casa había un perro crucificado, agarraban un cable pelado y lo picaneaban. Fuimos y con nuestras personalidades se lo sacamos directamente. Lo dimos en adopción a un dueño de una forrajería, el perro hoy vive feliz, pero hay tantos animales que no pueden ser rescatados, todos los días recibimos mensajes y no podemos con todos  por eso necesitamos que se haga cumplir la ley”.

Gabriela del Hogar San Roque nos contó que cuando vivía en el barrio Martijena la gente que sabía que era defensora de los animales le empezó a dejar cada vez más perritos en la puerta de su casa, la mayoría en estado deplorable.

“Fue una secuencia de muchos casos de perritos que quedaron drásticamente lastimados y quién los iba a adoptar así. Entonces empecé a mantenerlos, les bridaba un hogar una casa, cada vez fue peor, cada vez eran más”.

Lo peor que recuerda es el caso de Campeón, el perrito despellejado que estuvo días casi moribundo en la calle con once cortes en su cuerpo. Afortunadamente él pudo tener final feliz porque fue recuperado y adoptado.

Increíblemente entre estas tres mujeres han salvado cientos de vidas de perros y gatos. Ellas comprendieron que así como las mascotas pueden ser el mejor amigo del hombre, sólo el humano puede ser el mejor amigo de los animales. El amor incondicional que ellos nos brindan, es para toda la vida.

Digamos basta al maltrato animal y seamos parte de la solución, no del problema.

Para ver el capítulo completo de este capítulo de vagabundo, click en este link.