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Se cumplen 182 años de la Autonomía Política de Jujuy

La autonomía de la Provincia de Jujuy no fue el resultado de acciones repentinas e inesperadas. Los conflictos entre jujeños y salteños se remontan desde la fundación de ambas ciudades.

Las relaciones entre las ciudades de Jujuy y Salta se volvieron tensas ya hacia fines del siglo XVIII (1790 en adelante) porque las Autoridades políticas y militares residían en Salta, pero en Jujuy, funcionaban las Cajas Reales; es decir el tesoro de la Región. Ya desde la fundación del Virreinato del Río de la Plata (1776), los habitantes de Jujuy comenzaron a inclinarse a favor de separarse de la ciudad de Salta.

Los salteños quisieron llevarse las Cajas Reales a Salta. Los jujeños se opusieron y el Virrey del Perú benefició la decisión jujeña porque consideró que Jujuy era una ciudad mejor situada geográficamente siendo la principal vía de comunicación entre las provincias “abajeñas” y el Perú; además de ser punto crucial para el recambio de ánima Menos

El 17 de noviembre de 1834, el pueblo de Jujuy había establecido que se proclamaría la independencia de Salta, a la madrugada del día siguiente y con plena convicción, todos ocuparon la plaza. En el aire se presentía que el logro sería incomparable.

Una jornada que conformaría una bisagra para el destino grande de la jujeñidad toda. 18 de noviembre de 1834. Eses fue el día. Ese fue el año, en el que el territorio de Jujuy, con convencimiento absoluto, se segregó de la jurisdicción de Salta y se constituyó -definitivamente- como provincia argentina.

Es bueno recordar que muchos de los protagonistas de este eslabón, que tamaña ingerencia en nuestra historia, fueron vecinos sencillos, habitantes de este mismo suelo, pero que estaban cabalmente persuadidos de sus derechos y méritos para constituirse como provincia autónoma (recordemos que nuestro país, entonces, formaba parte del Virreinato del Río de la Plata; Jujuy y Salta conformaban una sola provincia).

Raconto de una decisión tenaz: El primer diputado jujeño a la Junta Grande, Juan Ignacio Gorriti, ya en 1810, expresó el deseo de que Jujuy pudiera gobernarse sola. Este derecho fue denegado por la Junta y por Salta. Cuando expiraba 1810, el Cabildo de Jujuy resolvió ordenar el movimiento de tropas jujeñas para sofocar un levantamiento y malón de los indios del Chaco. En 1813 los jujeños vuelven a expresar sus deseos de autonomía. Los años 1820 y 1831 fueron testigos de acciones firmes del pueblo jujeño.

Un jirón clave, un ejemplo: Las autoridades de Salta del Tucumán residían en nuestra vecina provincia, pero, las Cajas, guardas del tesoro real, se habían establecido en Jujuy. Los españoles residentes en Salta pretendieron llevarse estas Cajas Reales a esa ciudad. Los jujeños manifestaron su más vigoroso descontento, llevando la cuestión al Virrey y, éste, al Rey de España. Jujuy evidenciaba ya su temple, un rasgo de gran valía. Esta impronta sigue rigiendo los rumbos de esta provincia tesonera. Fecha para grabar con trazos radiantes e indelebles en la memoria de todo un pueblo, para renovar la esperanza y trabajar, unidos, como antaño, en la consolidación de estas primigenias conquistas ejemplares.

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