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Los 70 años del Club Villa San Martin, la capital del basquetbol

El sábado 24 de Junio fue un día especial para el histórico Club Villa San Martín, denominada la Capital del básquetbol, por el prestigio que se ganó en su mítica cancha de Juncal y Florida, al lado del puente Senador Pérez de donde uno tiene una vista preferencial.

En las épocas doradas de este deporte, Villa San Martín supo realizar grandes campañas en los torneos organizados por la Asociación Capitalina, como así también en los tradicionales certámenes “Relojería El Gallo” de Don Faustino Morales.
Apellidos gloriosos dio el baloncesto tricolor como los hermanos Chañi, Cruz, Zambrano, Burgos, Julio Antonio Farfán o los hermanos Shultz. 

Precisamente en una fecha tan cara a los sentimientos de “La Villa”, vale la pena recordar a un gran basquetbolista como lo fue Omar Chañi, un referente emblemático de aquel glorioso básquetbol y que formó parte de aquellos gloriosos tiempos a cancha llena en las tribunas de madera.

El deporte de las bochas – un deporte casi extinguido- también supo ser motivo de reunión en las noches de los fines de semana de este querido club, que también supo tener al futbol como rama deportiva en sus orígenes. De hecho, aún se narran anécdotas sobre los bravos partidos entre Villa San Martin ante Villa Las Rosas, ya sea en los campeonatos barriales o formalmente en los viejos Torneos Evita.

Decir Villa San Martin, es no solo referirse al club , sino también al barrio, que en sus inicios se fue poblando y ordenando, sintiendo el bramar de las crecidas del Río Grande en las épocas estivales. Zona de pantanos, que los hombres fueron transformando en casas, escuelas, emprendimientos comerciales y el aserradero junto a una acequia, cuando corría ya el año 1937.

En realidad, la concepción de Villa San Martín viene allá por 1858, cuando los historiadores dan cuenta, que se denominaba Molino del Bajo del Río Grande, aunque también se lo conoció como Villa Tramontini en 1930, ya que Don Pablo Tramontini era el propietario de esas tierras, además de ser el dueño del molino que existía y que estaba ubicado en donde hoy se sitúa la Asociación Boliviana. Esta entidad, también sería el lugar de reunión no solamente de los adherentes, sino también de la gente, sobre todo en los bailes organizados hasta la actualidad.

Cuentan que luego de ese período previo, costó ponerse de acuerdo en el nombre que llevaría el barrio, imponiéndose el mismo como Villa San Martin. Para entonces el progreso ya había instalado en el lugar, la Usina Eléctrica 13 de Julio, toda una instalación, que también es toda una insignia del barrio.

Pensar que todo comenzó con un pedazo de terreno que los vecinos la transformaron en un predio deportivo y con el transcurrir del tiempo se pudo remodelar el tinglado, la concreción de una tribuna con capacidad para 400 personas, bajo las cuales se realizaron los vestuarios para los locales y visitantes. Contarlo de esta manera simple es simplemente para abreviar lo que significó, las manos que levantaron las obras y el empeño de los dirigentes de antaño, para poder concretar lo que más tarde sería el orgullo del barrio.

Ahora su anhelo es la colocación del piso flotante, acorde a los modernos tiempos que transcurren, así como en su momento tener la cancha de paddle, fue un anhelo hecho realidad.

Ediliciamente las obras están a la vista como la trascendencia de uno de los clubes más populares de nuestro deporte jujeño. Pero sin dudas el baloncesto es motivo de gran sentimiento por la institución.

Lejos quedaron aquellos tiempos añejos, en el que los viejos vecinos soñaban con tener su propio campo deportivo.

Tomando los picos y las palas, finalmente poniendo ladrillo tras ladrillo para erigir su casa propia, ya que Villa San Marín fue siempre una familia, que orgullosamente será por siempre, La Capital del Basquetbol.

 

 

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