A través de un engaño en cadena que involucró la suplantación de identidad familiar y una videollamada, delincuentes lograron alzarse con un botín de 8 millones de pesos en cuestión de minutos.
El hecho se registró días pasados en horas de la tarde, alrededor de las 15, cuando el damnificado recibió un llamado telefónico. Del otro lado de la línea, una mujer fingió ser su hija y, con la excusa de que necesitaba cobrar de manera urgente una suma de dinero por la supuesta venta de una bicicleta, le solicitó los datos de su cuenta bancaria. Confiando plenamente en que se trataba de su familiar, el hombre accedió y le facilitó su número de cuenta y datos personales como DNI y dirección.
Sin embargo, el verdadero peligro digital comenzó segundos después de cortarse esa comunicación. La víctima recibió una videollamada de WhatsApp de un sujeto que se presentó como un supuesto empleado de una entidad bancaria, alertándolo sobre presuntos inconvenientes en sus cuentas y guiándolo para realizar una serie de acciones de "seguridad".
Fue en ese contexto que el estafador utilizó la ingeniería social para ejecutar la trampa letal: le ordenó al vecino que activara la opción de compartir pantalla en su teléfono celular. Al hacerlo, el delincuente obtuvo acceso visual remoto y en tiempo real a todo lo que el hombre hacía en su dispositivo, incluyendo la visualización de claves de acceso y códigos de validación.
Aprovechando este control absoluto, el falso bancario solicitó de inmediato un préstamo por 3 millones de pesos a nombre de la víctima. No conforme con ello, ingresó a la aplicación de su tarjeta de crédito para realizar un adelanto por otros 2 millones de pesos y, finalmente, ingresó a la billetera virtual de su compañía telefónica para extraer 3 millones de pesos más. Todo el dinero fue desviado velozmente hacia distintas cuentas de terceras personas.
Tras concretar el brutal vaciamiento, el sospechoso cortó abruptamente la videollamada. Minutos más tarde, al revisar sus aplicaciones y notar los alarmantes movimientos en sus tres cuentas, el damnificado descubrió el fraude y se dirigió de urgencia a la Seccional N° 23 para radicar la correspondiente denuncia policial.
Las autoridades reiteran el pedido de alerta a la comunidad de no compartir datos confidenciales ni transmitir la pantalla del celular bajo ninguna circunstancia.