Supervisar el Facebook de los chicos no es invadir su privacidad
El horror que se vivió en Bahía Blanca, donde una nena de 12 años fue extrangulada por un abusador que la contactó por Facebook, alarma a miles de padres en todo el país por la actividad de sus hijos en las redes sociales.
En el año 2003, el Congreso sancionó la ley de Grooming, término con el que se define al acoso a través de las tecnologías de la información y la comunicación.
Sin embargo, sus impulsores en la red Grooming Argentina consideran que la redacción de la ley deja vacíos que atentan contra el espíritu de prevención y castigo ante los delincuentes que asedian a los menores en internet.
Al margen de la discusión parlamentaria, los integrantes de la red remarcan dos premisas básicas a tener en cuenta para prevenir que nuestros hijos sean acosados a través de las redes sociales.
Así lo explica Hernán Navarro, presidente de Grooming Argentina. “Debe existir un diálogo permanente y continuo por parte de los adultos responsables con los chicos. Supervisar las redes sociales de los chicos no es sinónimo de invadir la privacidad”, señala Navarro.
Según datos que difunden los especialistas, sólo 2 de cada 10 personas está al tanto de lo que es el Grooming. La necesidad de involucrarse y obtener información se hace imperiosa para alcanzar la prevención de las tragedias con los seres más preciados de una sociedad, los chicos.
“Somos inmigrantes digitales, los adultos deben involucrarse, hay un desconocimiento absoluto, no sólo de la problemática del grooming, si no del bueno uso de las tecnologías de información y comunicación”, explicó Navarro en diálogo con Radio 2.
La ley de Grooming prevé castigo para la persona mayor que contactara a un menor, mediante un medio tecnológico, con fines sexuales. Sin embargo, existen ambigüedades e imprecisiones en artículos de la ley que hacen necesaria una modificación, según entienden los especialistas.
“La ley tiene que ser modificada. Valoramos la postura de los diputados de avanzar en esta legislación, pero hay que trabajar”, indica Navarro.
“El grooming es la nueva modalidad del abuso sexual infantil. No hace falta concretar el abuso físico en un chico para afectar un daño en su estructura física; denunciando el proceso del grooming estamos denunciando los peores desenlaces. El caso de Micaela es simbólico, pero un crimen, un abuso sexual, las redes de trata de personas que están muy ligadas a la pornografía, y es el segundo delito más rentable del mundo después del narcotráfico, son las amenazas”, se explaya el especialista.
La red planea extenderse también en nuestra provincia, para lo cual invitan a voluntarios que quieran sumarse a este proyecto destinado a proteger a los chicos.