(Télam)
El sindicalismo opositor advirtió sobre nuevas protestas
Las centrales sindicales opositoras destacaron hoy que el paro nacional motorizado contra la política económica del Gobierno fue "contundente" y advirtieron que "si no hay respuesta" a sus reclamos, los gremios realizarán nuevas protestas con "más movilizaciones".
El jefe de la CGT Azopardo, Hugo Moyano, sostuvo que la medida de fuerza fue "contundente" porque tuvo una "adhesión muy importante", lo que "demuestra una disconformidad con la política que aplica el Gobierno con los trabajadores".
El paro afectó el servicio de colectivos, trenes y subtes, la actividad aeroportuaria, de estaciones de servicio, peajes, Tribunales, recolección de residuos, y la labor en escuelas y bancos, que se vieron afectados por las dificultades en el transporte.
Además del impacto en la ciudad de Buenos Aires, la mayoría de las provincias quedaron prácticamente paralizadas por la adhesión de cientos de gremios del transporte y estatales a la huelga.
Durante una conferencia de prensa en la sede de Azopardo junto a los jefes de las centrales CGT Azul y Blanca y CTA Autónoma, Pablo Micheli advirtió que si la situación "no se revierte, va a haber más lucha, paros y movilizaciones".
Por su parte, Luis Barrionuevo consideró que la presidenta Cristina Fernández "viene agrandada" porque el papa Francisco "la recibió cinco veces" y advirtió que "si no hay respuesta" al a los reclamos, "se viene el sexto paro" contra el Gobierno.
Desde el Gobierno, el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, minimizó los efectos del paro, que fue la segunda protesta nacional en lo que va del año, al expresar que los dirigentes sindicales "van a tener que sentarse mañana a discutir de nuevo" sus condiciones salariales en las paritarias.
El ministro de Economía, Axel Kicillof, calificó al paro como "político" por producirse "en pleno período electoral" y consideró que si hubiera funcionado el transporte público, "la gente hubiera ido a trabajar", mientras el titular de la cartera de Trabajo, Carlos Tomada, dijo que fueron "pocos dirigentes" los que impulsaron la protesta y ponen "palos en la rueda".
El gobernador bonaerense y precandidato presidencial del oficialismo, Daniel Scioli, sostuvo que fue "un día triste y amargo" por el paro y advirtió que "no deben anteponerse cuestiones políticas sobre el interés nacional".
Scioli se quejó de los "piquetes irresponsables" que "bloquearon el derecho a trabajo", sostuvo que el Gobierno "ha hecho un gran esfuerzo para poner en marcha el país" y subrayó que Argentina "necesita responsabilidad social".
Por su parte, el ministro de Interior y Transporte y precandidato presidencial oficialista, Florencio Randazzo, acusó a los "dirigentes sindicales opositores" de haber "decretado" la "prisión domiciliaria de millones de argentinos".
El paro afectó el servicio de colectivos, trenes y subtes, la actividad aeroportuaria, de estaciones de servicio, peajes, Tribunales, recolección de residuos, y la labor en escuelas y bancos, que se vieron afectados por las dificultades en el transporte.
Además del impacto en la ciudad de Buenos Aires, la mayoría de las provincias quedaron prácticamente paralizadas por la adhesión de cientos de gremios del transporte y estatales a la huelga.
Durante una conferencia de prensa en la sede de Azopardo junto a los jefes de las centrales CGT Azul y Blanca y CTA Autónoma, Pablo Micheli advirtió que si la situación "no se revierte, va a haber más lucha, paros y movilizaciones".
Por su parte, Luis Barrionuevo consideró que la presidenta Cristina Fernández "viene agrandada" porque el papa Francisco "la recibió cinco veces" y advirtió que "si no hay respuesta" al a los reclamos, "se viene el sexto paro" contra el Gobierno.
Desde el Gobierno, el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, minimizó los efectos del paro, que fue la segunda protesta nacional en lo que va del año, al expresar que los dirigentes sindicales "van a tener que sentarse mañana a discutir de nuevo" sus condiciones salariales en las paritarias.
El ministro de Economía, Axel Kicillof, calificó al paro como "político" por producirse "en pleno período electoral" y consideró que si hubiera funcionado el transporte público, "la gente hubiera ido a trabajar", mientras el titular de la cartera de Trabajo, Carlos Tomada, dijo que fueron "pocos dirigentes" los que impulsaron la protesta y ponen "palos en la rueda".
El gobernador bonaerense y precandidato presidencial del oficialismo, Daniel Scioli, sostuvo que fue "un día triste y amargo" por el paro y advirtió que "no deben anteponerse cuestiones políticas sobre el interés nacional".
Scioli se quejó de los "piquetes irresponsables" que "bloquearon el derecho a trabajo", sostuvo que el Gobierno "ha hecho un gran esfuerzo para poner en marcha el país" y subrayó que Argentina "necesita responsabilidad social".
Por su parte, el ministro de Interior y Transporte y precandidato presidencial oficialista, Florencio Randazzo, acusó a los "dirigentes sindicales opositores" de haber "decretado" la "prisión domiciliaria de millones de argentinos".

