Gobernar no es transitar por la vida mintiendo y evadiendo responsabilidades
El gobernador de Jujuy, Carlos Sadir, habló en Catamarca, en la denominada "Mesa del Litio" y, como si estuviera haciendo una defensa de la gestión provincial, sostuvo que “las provincias hacemos el esfuerzo para desarrollar infraestructura y el gobierno nacional debería avanzar en este sentido pero para ello es indispensable el diálogo.
Sin embargo, la misma persona que reclama diálogo con la Nación, en su propio territorio, no parece haber construido ese canal de interlocución con los actores que hacen funcionar el día a día de la provincia. En Jujuy, los profesionales de la administración pública, entre otros, llevan años esperando respuestas y recibimientos que nunca llegan.
El reclamo de diálogo que Sadir utiliza como recurso retórico suena a contrapunto de una realidad donde la escucha institucional es justamente la parte que está ausente. Al insistir en la indispensabilidad del diálogo sin detallar mecanismos, plazos y responsabilidades, Sadir presenta una promesa vacía que, si bien podría ser positiva en lo político, resulta insuficiente para construir confianza entre la ciudadanía y sus gobernantes.
En la práctica, la cuestión no es solo dialogar: es definir agendas concretas, abrir canales de participación real, y garantizar que las discusiones se traduzcan en acciones verificables. Si la lógica del discurso público se limita a invocaciones a la palabra diálogo para justificar demoras o asignar culpas, el resultado es un ciclo de promesas sin cumplimiento que erosiona la legitimidad institucional y alimenta la desconfianza de quienes exigen ser escuchados y atendidos. En definitiva, Sadir plantea un llamado al diálogo como salvavidas para la infraestructura nacional-provincial, pero su propio comportamiento institucional para con los profesionales y actores locales deja entrever que, más que un compromiso de diálogo, lo que hay es una táctica política para ganar tiempo y justificar la ausencia de respuestas claras.
De modo que lo que queda es la sospecha de que el diálogo, tal como se propone, es más un gesto simbólico que una política pública operativa capaz de transformar la realidad de la gente. El gobernador Sadir dijo además que "el país necesita un sistema financiero que aliente a la producción y a la inversión. Sin embargo, según un informe fiscal del diputado Gastón Remy, indica que en el primer semestre el superávit fiscal llego a 126. 808 millones de pesos y las inversiones financieras crecieron 440% llegando a 66. 615 millones. En materia de intereses, esas inversiones generan 16.876 millones por mes y en el primer semestre sumaron 482.175 millones en concepto de intereses al 3,5% mensual. La pregunta sería ¿Usted señor Sadir le exige a Nación un sistema financiero que promueva la inversión y la producción pero simultáneamente apuesta a los negocios financieros con jugosos intereses que no derraman en ningún sistema productivo ni en inversiones que mejoren la vida de la gente ni en mejoras en el salario de los empleados públicos que son los más bajos del noroeste argentino?
Antes de reclamar tanto a la Nación y de regodearse con el supuesto liderazgo de la provincia en materia de litio revise el porcentaje de regalías que recibe Jujuy ese miserable 3% despertando justificadas sospechas sobre las características de este negocio en Jujuy. Además no se puede andar por la vida mintiendo ni asumiendo responsabilidades institucionales como la de hablarle a los jujeños y ofrecerle detalles sobre la gravísima crisis institucional que ha generado la salida del procurador de apellido Lello Sánchez.
Me parece que su primer compromiso institucional como gobernador es primero que nada con la verdad. Su gobierno necesita reconciliarse con la verdad y dejar atrás la mentira sistemática.