El diputado provincial del Frente de Izquierda, Gastón Remy, estuvo en el centro ambiental de Chanchillos y contó lo que vio allí: "primero, la línea de trabajo de separación del residuo sólido, con mujeres y varones trabajando en condiciones insalubres de por sí, pero sobre todo muy precarias en la cuestión del contrato laboral”.
Se los contrata a través de cooperativas, dijo Remy, “con ingresos que dependen en gran medida de la venta de lo recuperado, que no llega a $ 400.000. Son personas que están en la indigencia. No se entiende por qué se tiene que tener a esas personas de esa manera, cuando tranquilamente podrían tener ingresos como corresponde, ser planta del Estado y no estar en esa situación”.
Por otro lado, dijo que en ese centro se utilizaron hasta ahora US$ 21.000.000 del Banco Europeo de Inversiones y la provincia aportó otros US$ 16.000.000.
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“Lo que más nos llamó la atención es cuánto cuesta mantener la empresa GIRSU dedicada a la separación, tratamiento y relleno que se hace con los residuos que no se recuperan y lo que se realiza ahí, en materia de reciclado y abono. Nos dijeron que $ 400.000.000 mensuales. Pero apenas se recupera el 2% de basura, porque no hay separación, de parte de los municipios, de los residuos sólidos urbanos en el origen de la cadena. Eso hace que se pierda mucho”.
Remy comentó además que “un kilo de basura recuperada está en $ 400; si se lograra un recupero del 10%, se tienen $ 10.000.000 mensuales de ingreso de GIRSU. No se entiende por qué no hay una decisión sólida de que los municipios se pongan manos a la obra para hacer políticas de separación”.
Además, marcó que “la separación en origen permitiría tanto el recupero como la venta de esos materiales, y por otro lado, reducir el relleno tanto como se pueda”.