- El camino hasta el próximo 27 de diciembre no será nada sencillo para el oficialismo.
- Mario Humberto Lobo, se presenta como la oposición.
- Se renueva el 50% de la mesa directiva y todas las miradas están puestas en Córdoba.
Gimnasia llamó a elecciones en un clima de oposición
Gimnasia y Esgrima de Jujuy va a elecciones el próximo 27 de diciembre. Se renovarán diez cargos, entre ellos el del polémico vicepresidente Atilio Córdoba. Las miradas del socio apuntan a un franco opositor muy fuerte que tendría entre sus filas al ídolo máximo del club. Ejercicio actual, memoria y balance de un proceso confundido por un manejo leal a intereses personales y de amistades peligrosas.
Este 18 de noviembre se cumplen dos años del desembarco de López y Córdoba al club del barrio Luján; por ende, de acuerdo al estatuto vigente (diciembre 2000), la CD cumplió el primer paso de convocar a su masa societaria a la renovación del 50% de la mesa directiva y en el primer lugar de esa mitad de dirigentes que deberá renovarse aparece el nombre de Atilio Córdoba, quien llegó a la vicepresidencia tras ocupar el cargo que tenia ocasionalmente Miguel Soruco.
Córdoba fue ladero de la campaña de Fabián López y su llegada al club Lobo estuvo signada por las promesas de transparencia. Sin embargo, a menos de un mes de su asunción, le dio vida nuevamente a Jairo Morales Santos con el cargo de gerente deportivo, un rol casi paralelo al de Daniel Ramasco, manager deportivo. La idea de la dirigencia era que el amigo y socio de Córdoba pueda plasmar un entramado (hoy algo enrarecido), que comenzó con la representación de jugadores y un coqueteo peligroso con una agencia que hoy maneja el futuro del DT y casi medio plantel profesional, incluyendo jugadores juveniles. Tal vez los casos más resonantes sean la llegada de Matías Córdoba a Talleres o el préstamo del Monito Palavecino a Patronato de Paraná, donde jamás se pudo saber los montos en efectivo que ingresaron al club.
Atilio Córdoba no solo acaparó el fútbol, sino que se sacó de encima al exGerente Gustavo Baravalle para comenzar a ser el interlocutor entre las empresas que patrocinan a Gimnasia. Sin embargo, la salida de Gustavo no fue la única ya que meses después dejaría su lugar el referente de la Comisión Revisora de Cuentas Luis Casarino, hombre de perfil bajo que evitó polemizar con su salida, aunque trascendió que el eje de la polémica fue el propio Córdoba.

