Liga jujeña: ¡Quiero vale cuatro!
La tarde del viernes no fue un día más ya que había dos lugares disponibles en la mesa de las apuestas, como en un partido de truco ¿ vio ? En este juego de naipes imaginario, Ciudad de nieva (El rey de la selva) ya se había llevado los porotos cantando TRUCO, por eso dejó una estela de ilusiones de otros contrincantes, que iban para meterse en el cuadrangular final, con pasaje hacia el Federal “C”.
Se sabía que esta jornada calurosa del viernes iba a ser tan tórrida como la tarde que se vivía en los escenarios en donde había dos lugares en disputa.
El estadio de La Tablada erala base de comando, por cuanto se estimaba que Lavalle lograría su clasificación enfrentando al nobel y descomprometido Deportivo Alberdi, el equipo del barrio Mariano Moreno venía con el envión de una campaña prácticamente arrasadora y que lo disponía a lograr la clasificación, solo necesitaba ganar y eso era todo. Sin embargo “Los vietnamitas” de Moreno no jugaron un buen partido, aunque pudieron por una cuestión azarosa de llevarse con un deseado triunfo acceder al reducido buscando la segunda plaza al Torneo Federal “C”.
Mucho se había conjeturado sobre esta dramática configuración deportiva, como no faltó la chicana del técnico Albarracín que salió con los tapones de punta, denunciando mediáticamente que el “Tufillo”del campeonato del escritorio estaba definido.
Sin embargo en lo futbolístico, Lavalle no estuvo a la altura de las circunstancias, a pesar que lo trató de disimular con entrega futbolística y sacrificio físico, tomando en cuenta hasta la temperatura reinante, dentro del microclima que tenía esta definición.
Alberdi lo madrugó con gol de Rivero con ingreso en el área y definición cruzada para poner el 1 a 0 para “El carbonero”. Nadie lo esperaba, pero en rigor por lo visto, Lavalle no había sido claro y mucho menos eficaz, por lo que – por decantación- el resultado parcial estaba justificado, porque cuando uno quiere, puede, y cuando otro intenta a veces concreta, de ahí la explicación del final del primer episodio. Lavalle se quedaba afuera, si no conseguía dar vuelta la historia en los segundos 45`finales.
Pero no solo la cronología estaba en La Tablada, porque en las apuestas también se jugaban en cancha de Gorriti, en donde el sorprendente Altos Juniors ya se imponía ante Deportivo El Cruce, mientras las cartas también se repartían en cancha de Lavalle en donde Deportivo Luján- con el último aliento- enfrentaba a General Belgrano.
Volviendo a la escenografía de La Tablada, General Lavalle recibía un lavado con “Shampoo” por parte de su técnico Albarracín, quién leyó muy bien el partido y arengó a sus dirigidos a despertarse, a dar el último esfuerzo y a contrarrestar a un rival que solo se le pudo al lado, como midiéndose hombro con hombro.
A todo esto Altos Juniors ya estaba demoliendo a El Cruce para ganarle 3 a 0, mientras contemplaba el panorama que ya le era favorable. Mientras tanto, el que tenía la calculadora y el “Ansiómetro” a full era Deportivo Luján, que – con la radio en el oído- cumplía con su parte, ganando su partido paulatinamente hasta cumplimentar la goleada de 3 a 0 ante General Belgrano.
La cosa aún no estaba definida, más allá que Gorriti y El Chañi- La Viña miraban desde el “Pullman” la apasionante clarificación de esta instancia. Deportivo Luján le hacía honor a su prestigio institucional y también erigía su honorable goleada ante “El decano” que lo transportaba al cuadrangular, mientras escuchaba los murmullos de la radio que les decía que Lavalle empataba 1 a 1 con un tiro libre escultural de Gallardo, acariciando una pelota con destino de empate.
Pero todo pasó a ser un partido de barrio – sin ser despectivo- , por el contrario, ya que los dos equipos retaron al sol reinante y apostaron sus cartas a ganador, cada cual a su manera.
En verdad Lavalle, mientras Altos Juniors lo festejaba y Deportivo Luján lo palpitaba, dejaba todo, sin guardarse nada. En La Tablada había milagros insondables, providencias que salvaban a Alberdi y evitaban que Lavalle no alcanzara la hazaña de ponerse en ventaja y poder así, devolverle la alegría al barrio Mariano Moreno.
Porque después de tanto morderse los labios y atragantarse con el grito virtual de un gol, General Lavalle, merecía- por más que la palabra merecimiento este en desuso- lograr un triunfo que periodísticamente distaba de un nivel deseado el viernes por la tarde, pero que era genuino acreedor de una victoria que le diera la chance de seguir escalando el intrincado Torneo de la Liga, en la que hubo mucho escritorio, “Chamuyo”, reglas y otras yerbas ( además de los policíacos intervalos para una institución, bastante desgastada y vilipendiada).
Por eso el pitazo final en cada cancha en donde se jugaba por algo fueron una sentencia para los que jugaron al imaginario truco, que ganó Ciudad de Nieva, que acompañó Deportivo El Chañi-La Viña, en tanto Alto Juniors de asombrosa actuación y Deportivo Luján a quién le cayeron las cartas justas para festejar lo que en otra cancha, como La Tablada se convertían en lamento.
Lo cierto es que en este truco que se armó como después de una noche asado y vino, Gorriti, El Chañi-La viña, Altos Juniors y Deportivo Luján gritaron ¡Quiero valer cuatro!, porque el truco y el fútbol es atrapante y divertido, ganes o pierdas. Lo importante es haber dejado todo, dormir tranquilo en la almohada de la conciencia y saber que dejaste todo, sin guardarte nada.

