Todos los días te espero, aunque me consuela escucharte en mis cassetes y otros recursos auditivos modernos. Ms que nada hoy que estarías cumpliendo años, pero yo sé que me estás escuchando, porque cuando un sorbo, un olor a cada idea que llega del más allá, en donde solo llegan los más intrépidos locos de los días desdeñados, cuando las noches se hacen amaneceres, te contemplo todavía beatífico, con la música que nos dejaste mientras te seguimos esperando.
Gustavo Cerati cumpliría hoy 56 años
“No seas tan cruel, no busques más pretextos”, estaría bueno que bajaras un ratito a tocar tu guitarra justo en este especial día en donde estabas en esta dimensión secular. ¡Gracias totales, Gustavo Ceratti en el día de tu cumpleaños!
Es que yo sé que me estas escuchando, como cuando íbamos al boliche seduciendo a las chicas, porque, como decía una de tus canciones: somos cómplices los dos, siempre seremos prófugos, “vos con el rock y yo con el futbol por ejemplo… Porque el Rock y el fútbol no son pecado, más bien son la expresión social de un pueblo.
Por eso yo le pido a Dios parafraseando estas mismas letras, “No seas tan cruel, no busques más pretextos”, porque estaría bueno que bajaras un ratito a tocar tu guitarra justo en este especial día en donde estabas en esta dimensión secular.
Sé que todos algún día caminaremos entre las piedras de este mundo convulsionado, hasta volver a sentir el temblor, en tu legión de piernas…
Mientras espero en esta larga lontananza de tanto tiempo sin vos, me adhiero a las oraciones y los ruegos de toda tu religión “Sodaestereana”. Nada más queda, mientras seguimos en nuestra ciudad de la furia, ¿verdad?
No sólo extrañamos tus sones, sino también me encantaría reencontrarme con vos, mientras que a esta altura de la noche, se me van bajando las persianas americanas de mi propio sueño.
Sé que lo primero que me preguntarías, es lo de Racing, que como siempre, anda en tropiezos y en zancadillas de su existencia, a veces se endereza y vuelve a sentirse “La Academia”.
Qué linda esa tarde cuando Gustavo, junto a Zeta Bossio y “Charlie” Alberti tocaban el esférico de manera impensada. Los veo arriba del escenario brillando, pero también abajo, jugando un “picadito” como pasó en Puerto Montt (Chile), cuando se frustró una prueba de sonido y –enseguida- apareció una pelota para sobrellevar la demora y asentir el amor de nuestro “signo”, amar el juego por sobre todas las cosas, como buen “argento”.
“Gus” (como te decían tus íntimos), llevabas y llevarás una canción que vos no escribiste, la que nació en “La Guardia Imperial”, esa que dice: “desde el este al oeste, y desde el norte hasta el sur, brillará blanca y celeste, La Academia Racing Club”.
¡Gustavo era de Racing amigo! Y esto estaba bien ya que nadie era de Independiente. Más bien, “Zeta” también era de “La Academia”, mientras que Charly era de River Plate. Eso sí, su tema no pasaba generalmente por el fútbol, de hecho ninguno de sus canciones hacía alusión al deporte rey, sino más bien sus letras eran rock 100%. Igualmente ¡aguante Cerati! por tus fintas y regates de tu música.
Siempre hablo con vos, cara a cara en mis sueños, plácidamente te hablo aunque vos no me contestes, estoy ahí como en esa composición que dice: “Te llevo para que me lleves”. Más aún en este día de tu cumpleaños. Y no puedo negar como todo “fana” que “No es nada, nada personal”.
Pero yo te escucho, porque sé que alguien me dirá, ¡Gustavo Cerati está vivo! Y vivirá por siempre entre los nuestros, porque como vos dijiste en una despedida que se hizo inmortal.
Aquí estoy Gustavo, nada más queda, detrás de una ovación, de una canción que me diga “me verás volar, ya no habrá fabulas, me verás caer como un ave de presa, me refugiaré antes que todos despierten en mi ciudad de la furia”.
Ojalá que tu querido Racing sea una excusa para que te des una vueltita por “El Cilindro de Avellaneda” y nos dejes una última canción que nos hable que todavía caminarás hasta sentir el temblor. Porque yo sé que estás durmiendo ahora en un planeta celeste y blanco, aunque más bien creo que duermes en un sueño que pocos interpretan.
Por eso para vos y mi adolescencia me despido parafraseando aquel enorme, ¡Gracias totales, Gustavo Ceratti en el día de tu cumpleaños!
Por eso yo le pido a Dios parafraseando estas mismas letras, “No seas tan cruel, no busques más pretextos”, porque estaría bueno que bajaras un ratito a tocar tu guitarra justo en este especial día en donde estabas en esta dimensión secular.
Sé que todos algún día caminaremos entre las piedras de este mundo convulsionado, hasta volver a sentir el temblor, en tu legión de piernas…
Mientras espero en esta larga lontananza de tanto tiempo sin vos, me adhiero a las oraciones y los ruegos de toda tu religión “Sodaestereana”. Nada más queda, mientras seguimos en nuestra ciudad de la furia, ¿verdad?
No sólo extrañamos tus sones, sino también me encantaría reencontrarme con vos, mientras que a esta altura de la noche, se me van bajando las persianas americanas de mi propio sueño.
Sé que lo primero que me preguntarías, es lo de Racing, que como siempre, anda en tropiezos y en zancadillas de su existencia, a veces se endereza y vuelve a sentirse “La Academia”.
Qué linda esa tarde cuando Gustavo, junto a Zeta Bossio y “Charlie” Alberti tocaban el esférico de manera impensada. Los veo arriba del escenario brillando, pero también abajo, jugando un “picadito” como pasó en Puerto Montt (Chile), cuando se frustró una prueba de sonido y –enseguida- apareció una pelota para sobrellevar la demora y asentir el amor de nuestro “signo”, amar el juego por sobre todas las cosas, como buen “argento”.
“Gus” (como te decían tus íntimos), llevabas y llevarás una canción que vos no escribiste, la que nació en “La Guardia Imperial”, esa que dice: “desde el este al oeste, y desde el norte hasta el sur, brillará blanca y celeste, La Academia Racing Club”.
¡Gustavo era de Racing amigo! Y esto estaba bien ya que nadie era de Independiente. Más bien, “Zeta” también era de “La Academia”, mientras que Charly era de River Plate. Eso sí, su tema no pasaba generalmente por el fútbol, de hecho ninguno de sus canciones hacía alusión al deporte rey, sino más bien sus letras eran rock 100%. Igualmente ¡aguante Cerati! por tus fintas y regates de tu música.
Siempre hablo con vos, cara a cara en mis sueños, plácidamente te hablo aunque vos no me contestes, estoy ahí como en esa composición que dice: “Te llevo para que me lleves”. Más aún en este día de tu cumpleaños. Y no puedo negar como todo “fana” que “No es nada, nada personal”.
Pero yo te escucho, porque sé que alguien me dirá, ¡Gustavo Cerati está vivo! Y vivirá por siempre entre los nuestros, porque como vos dijiste en una despedida que se hizo inmortal.
Aquí estoy Gustavo, nada más queda, detrás de una ovación, de una canción que me diga “me verás volar, ya no habrá fabulas, me verás caer como un ave de presa, me refugiaré antes que todos despierten en mi ciudad de la furia”.
Ojalá que tu querido Racing sea una excusa para que te des una vueltita por “El Cilindro de Avellaneda” y nos dejes una última canción que nos hable que todavía caminarás hasta sentir el temblor. Porque yo sé que estás durmiendo ahora en un planeta celeste y blanco, aunque más bien creo que duermes en un sueño que pocos interpretan.
Por eso para vos y mi adolescencia me despido parafraseando aquel enorme, ¡Gracias totales, Gustavo Ceratti en el día de tu cumpleaños!

