Francisco: "Verdaderamente hay muchas lágrimas en esta Navidad"

En la tradicional bendición "Urbi et Orbi, el papa Francisco deseó "Feliz Navidad a todos" y tras hacer un recuento de las guerras y males que afectan al mundo, exclamó: “Verdaderamente hay muchas lágrimas en esta Navidad”.

El pontífice leyó y sin improvisar la tradicional bendición “a la ciudad y al mundo” y puso fin a la tradición de desear “Feliz Navidad” en varias lenguas.  “Verdaderamente hay muchas lágrimas en esta Navidad”, exclamó.

Francisco le pidió a Jesús que “mire a los hermanos de Irak y Siria que sufren una persecución brutal. Que la Navidad les traiga esperanza" y que también lo haga con "los cristianos que están en Ucrania para que puedan emprender un nuevo camino de confraternidad y salvación".

Asomado en el balcón de la Logia central de la basílica de San Pedro, y ante un multitud de fieles que se congregaron en el lugar, Francisco pidió “que la Navidad les traiga esperanza, así como a tantos desplazados, niños, adultos y ancianos, de aquella región y de todo el mundo”.
Que la indiferencia se transforme en cercanía y el rechazo en acogida, para que los que ahora están sumidos en la prueba reciban la ayuda humanitaria necesaria para sobrevivir a los rigores del invierno, puedan regresar a sus países y vivir con dignidad”, añadió.

En su mensaje, cargado de un alto contenido social, Jorge Bergoglio también pidió por “la paz de todo el Medio Oriente” y por las víctimas del conflicto en Ucrania, país tironeado entre Rusia y Europa, donde instó a “superar las tensiones, vencer el odio y la violencia y emprender un nuevo camino de fraternidad y reconciliación”.

También se acordó de los atentados y secuestros masivos en Nigeria, donde existe una creciente violencia con enfrentamientos entre el ejército y el grupo islamista Boko Haram: “Que Cristo Salvador conceda paz allí, donde se derrama más sangre y demasiadas personas son apartadas injustamente de sus seres queridos y retenidas como rehenes o masacradas”.

Por otro lado, Francisco brindó su consuelo a las familias de los 132 chicos muertos en el atentado de la semana pasada a una escuela de Pakistán y pidió por la salvación “de tantos niños víctimas de la violencia, objeto de tráfico ilícito y trata de personas, o forzados a convertirse en soldados”.

Se acordó, además, de aquellos “que sufren por enfermedad, en particular a las víctimas de la epidemia de ébola, especialmente en Liberia, Sierra Leona y Guinea".

“Agradezco de corazón a los que se están esforzando con valentía para ayudar a los enfermos y sus familias, y renuevo un llamamiento ardiente a que se garantice la atención y el tratamiento necesario”, expresó.

“Hay verdaderamente muchas lágrimas en esta Navidad junto con las lágrimas del Niño Jesús”, concluyó el papa tras repasar todos estos conflictos.

Por eso, finalizó su bendición solicitando que “la fuerza redentora de Cristo transforme las armas en arados, la destrucción en creatividad, el odio en amor y ternura”.

Fuente: Agencias Télam y AICA

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