Río Blanco, un encuentro de fe convertido en fiesta popular
Segunda jornada de peregrinación hacia el santuario de la Santa Patrona de Jujuy. Cientos de jujeños se dan cita en un evento que trasciende lo religioso para convertirse en tradición.
Multitudinaria celebración por el día de la Virgen del Rosario de Río Blanco y Paypaya; basada en una relación nacida en tiempos de conquista española y que ha logrado extenderse a lo largo de los siglos, sobrepasando la actividad religiosa para arraigarse entre las tradiciones populares de nuestro pago.
Según relatos de época (fines del siglo XVII) “Vestida de celeste y blanco, cetro en mano” hizo su primera aparición ante los Paypayas advirtiendo sobre la avanzada de los aguerridos atacantes chaqueños (Tobas) prestos a destruir a la pequeña civilización local, administrada por españoles a cargo del misionero jesuita Gonzalo de Tapia desde 1588.
Desde aquella mítica aparición entre los márgenes de los ríos Grande y Chico, el culto iría creciendo con la figura de la virgen asentada en la localidad palpaleña a escasos 7 kilómetros de la capital jujeña.
La jornada de hoy también tendrá una visita muy especial, por primera vez la Virgen del Valle (Catamarca) visita la localidad cumpliendo 400 años desde su hallazgo.

En tiempos de crisis no solo el obispo Daniel Fernández brega un mensaje de fe, cientos de comerciantes instalan sus puestos a la vera de la Ruta Provincial 1 buscando obtener una diferencia económica exhibiendo: bebidas, comida rápida, velas, imágenes de la Virgen, tallados, crucifijos, prendas alusivas y los tradicionales rosquetes.
2018 tuvo duras críticas de Monseñor durante la homilía por la inacción del gobierno ante los problemas sociales de Jujuy. Hoy el clima tenso parece haber amainado, la población requiere unidad al menos en sus creencias de bienestar, pues en 20 días la grieta que divide a los argentinos reaparecerá urnas mediante.
Dentro del apartado especial de protagonistas, el fallecido obispo Marcelo
Palentini tendrá siempre un recuerdo afectuoso por parte de los fieles y la comunidad en general, siendo el gran impulsor de las festividades.
Hace escasos días se cumplió un nuevo aniversario de su desaparición física, ocho años pasaron de aquella triste tarde de septiembre, aunque de una manera profundamente espiritual siempre acompañara a sus peregrinos a través del “Campito de la Virgen” como solía decir.
Ya sea peregrinando en sentido norte-sur, avanzando recto desde Palpalá, cortando camino por Alto Comedero; marchando a pie bajo el intenso rayo de sol, desde la comodidad del colectivo especial o en la tranquilidad del hogar vía televisión, el pueblo jujeño se involucra en buena medida con una fiesta patronal que trasciende lo espiritual y apela a la fibra histórico-festiva del jujeño.

