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Los efectos psicológicos sobre los hijos causados por el estrés financiero

A pesar de toda la incertidumbre que la situación económica pueda o no significar para los adultos en este país, no nos podemos olvidar del gran potencial que tiene en cuanto a cómo puede también afectar a los hijos.

¿Qué sucede cuando un hijo de cuatro años de edad, oye por casualidad a su padre entre lágrimas explicándole a un amigo que papá perdió su trabajo? O ¿cuándo el hijo adolescente se da cuenta de que su padre ha caído repentinamente en una depresión y enojo por un mercado laboral prácticamente inexistente debido a las largas colas de desempleo? Los niños suelen ser las víctimas silenciosas de los problemas financieros de nuestro país, ya que sienten el impacto psicológico de trituración en sus vidas y en todas las cosas que antes consideraban seguras.

Es comprensible que muchos padres deseen proteger a sus hijos de los problemas financieros causados por una caída en la economía. Como padres, tienen un fuerte deseo innato de proteger a sus hijos de las preocupaciones y dificultades de la vida más allá de la seguridad de los parques infantiles y patios de escuelas. Sin embargo, mediante esta reacción, con frecuencia causan más daño que bien.

Las investigaciones demuestran que los hijos llevan el estrés financiero de sus familias como resultado de haber sido expuestos indirectamente a las emociones de sus padres y las reacciones a la misma.

Usualmente, los padres bajo un pesado estrés financiero se ponen ansiosos y se aíslan, mientras que las madres se ponen ansiosas y deprimidas.

Se ha encontrado que la ansiedad y la depresión florecen dentro de las familias que sufren de discordia conyugal lo cual afecta negativamente en la calidad de crianza de los hijos. Asimismo, cuando los hijos comienzan a sufrir los efectos emocionales de una crisis familiar, su salud y su bienestar están en peligro.

Pueda que los hijos no siempre estén conscientes de la razón de los factores de estrés de sus padres, pero la mayoría puede observar y asimilar las diferencias en sus comportamientos y las emociones. Los hijos mayores suelen exteriorizar sus nuevas angustias (esto varía de un joven a otro) volviéndose más cohibidos o teniendo problemas de comportamiento que no estaban presentes antes de las dificultades financieras de la familia.

¿QUE HACER?

Para ayudar a los hijos a enfrentar esta situación, los padres deben comunicarse de una forma apropiada a la edad de sus hijos para así darles a sus hijos un cierto grado de control, proporcionándoles la oportunidad de poder ayudar a resolver los problemas de la familia, lo que servirá para fortalecer la familia. La clave es el respeto a los sentimientos de los hijos por lo que les permitirá sentir algún sentido de control y normalidad en una estructura familiar económicamente caótica. Los padres tienen que caminar en una línea muy fina entre darles a sus hijos poca o demasiada información, pero una que en última instancia se puede cumplir con compromiso y transparencia.

¿Cómo pueden los padres comenzar la conversación? Mediante la comprensión de cada etapa de desarrollo de sus hijos y su capacidad de comprender y analizar la información.

Los niños pequeños y en edad preescolar. Dar crédito a quien crédito merece, sus hijos pequeños y en edad preescolar son mucho más sabios de lo que parecen. Lo más probable es que se darán cuenta de los cambios sutiles en cosas que antes disfrutaban, pero que la familia ya no puede darle el mismo lujo. De una manera suave y tranquila los padres deben confirmen sus observaciones. Pueden decirle: “Sé que no podemos comprarte tu sabor favorito de yogur esta semana, pero tal vez podamos tratar de otra marca que también te gusta.” Con esto se reconoce que hay cambios financieros en el presupuesto sin entrar en mucho detalle.

Niños en edad escolar (menores de 12). Los niños de esta edad son muy conscientes del mundo que les rodea y algunos de los peligros que este impone, pero sus capacidades cognitivas tienden a basarse en el pensamiento de blanco y negro. Pueden tener dificultades para ver la zona gris y por lo tanto, cada susto o miedo que se apodera de su mente consciente puede sentirse como muy real. Los padres pueden ayudarles a sus hijos a pensar en la zona gris siendo realistas y directos. Por ejemplo, le pueden recordar a sus hijos preadolescentes que sólo porque ellos ven las largas colas de desempleo en el noticiero de la noche, esto no significa que su familia tendrá que luchar de la misma forma.
Adolescentes. Los adolescentes son capaces de captar más información, pero todavía pueden tener dificultades con el pensamiento crítico. A pesar de que los adolescentes pueden manejar más detalles acerca de la economía y participar en algún grado de resolución de problemas, no obstante todavía necesitan consuelo. Un padre que ha perdido su trabajo puede dejar que sus hijos adolescentes sepan que la pérdida de su trabajo puede proporcionarle nuevas perspectivas al cambiar a otra rama o campo de estudio. Involucren a sus hijos adolescentes.

Pregúntele a sus hijos qué piensan sobre la situación en el país o en el mundo a su alrededor. Los adolescentes se sienten más seguros de ser parte de la solución en vez de parte del problema, lo que servirá para disminuir la depresión y la ansiedad acerca de lo que ven como un futuro incierto.


Fuente: Mónica M. Facusse. Psicóloga/Psicoterapeuta.

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